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jueves 23 de septiembre de 2021

Soledad Silveyra: “Decidí entrar a un mundo mediático”

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Dejó la ficción de “Mis amigos de siempre” para ser jurado en “ShowMatch”. Dice que no hay libreto, que necesitó contención psicológica y que estudia “en los libros” algunas de las cosas que dice en el programa.

 

Dejaste “Mis amigos de siempre” para venir a “ShowMatch”…

 

 

( Interrumpe ) En realidad no dejé Mis amigos de siempre. Cuando Marcelo me pide para el Bailando, hablo con el Chueco (Suar), que a fin de cuentas es el jefe de los dos. Y el Chueco me dice “Sole, me parece que tenés que ir”. A mí, irme de Mis amigos de siempre, donde la venía peleando, me partía el corazón, sobre todo por Osvaldo (Laport), a quien amo profundamente y extraño muchísimo. Primero no sabía que quería. Me parecía interesante este desafío de manejarme en este mundo, y después de hablar con Adrián decidí aceptar.

 

¿Del “somos actores, queremos actuar” pasamos al “somos actores, queremos juzgar”?

 

 

No… Ese bocadillo se dijo en el momento en que yo estaba haciendo Gran Hermano. Moria un día lo dijo acá atribuyéndomelo a mí, y no es exacto, lo dijo una actriz que tendrás que buscar quién fue (María Valenzuela) en los Martín Fierro del año 2001, y yo estaba haciendo en ese momento Gran Hermano, o sea que me sentí re tocada.

 

El punto en común entre lo que hiciste en “Gran Hermano” y lo que hacés ahora es que por los dos trabajos fuiste criticada.

 

 

Sí, también he sido criticada como actriz. La crítica es algo cotidiano. Yo entiendo que de golpe hacer Gran Hermano o venir al jurado del Bailando suscita otro tipo de crítica: si corresponde o no que una actriz con trayectoria esté en el jurado. Para mí es un tema aceptado, por eso estoy acá. Me pareció que era un desafío. Todo lo que sea para crecer, para aprender… Creo ser una mujer con un sentido común bastante desarrollado. Acepté cuando vi la gente que contrataban y lo que Marcelo proponía. Que estuviera Nacha me dio más seguridad.

 

¿Qué guión es mejor: el de “Mis amigos de siempre” o el de “ShowMatch”?

 

 

No son comparables. No tienen nada que ver. Uno es una ficción y esto es un show. Acá no hay libreto.

 

Pero también es una ficción.

 

 

Para mí no es una ficción. Primero, porque no tengo un personaje: soy yo, que elegí un camino. Y los caminos van virando: este es un argumento largo, porque son muchos programas en el año. Cuando empecé el programa estaba muy asustada, me agarró mucho miedo. Lo fui a ver a (el neurocientífico Facundo) Manes, pensando que podía tener Alzheimer. Manes me hizo una serie de estudios y me dijo “no, no tenés Alzheimer”.

 

¿Por qué pensaste que podías tener el mal de Alzheimer?

 

 

Porque estaba muy nerviosa, no sabía si lo iba a poder hacer bien, y evidentemente el susto me desconcentraba. Manes me tranquilizó muchísimo. También hice terapia, y sigo haciendo.

 

¿A raíz de “ShowMatch”?

 

 

He hecho terapia muchas veces en mi vida. Y ahora me pareció que estaba bueno tener una contención, como en muchos otros momentos de mi vida. Cuando uno entra en un mundo que no conoce, tan mediático… Yo no soy una mujer mediática; era moverme en otro terreno, otra geografía que la mía. Entonces busqué todas las contenciones necesarias para sentirme bien, segura. Esto fue una semana antes de debutar. Y al mes me dicen “¿hasta cuándo vas a seguir preocupada?”, porque en general se habla bien de mi trabajo. Obviamente que hay distintas opiniones del público, que si soy agresiva, que no soy la Solita de siempre… Porque claro, me ven actuando y ven una ternura que acá no aparece tanto. La tengo con algunos personajes, pero debo hacer una crítica, y por eso todo cambia.

 

¿Cómo preparaste tu personaje de jurado?

 

 

Yo soy una mujer de texto. Obviamente que me encanta improvisar, pero en una clase de teatro. Acá sentí que no tenía que buscar un personaje, sino un camino, que irá mutando. No sé hasta dónde puede entretener el hecho de que yo dé lata. Pero por ahora hago lo de estudiar. Ahora le dicen guglear, parece que los libros no existen más. Y a mí me regalan libros de baile. Ahora, por ejemplo, me estoy estudiando la cumbia, y me entero de que en el país la cumbia se baila de distintas maneras. El saber jerarquiza mi laburo, el saber te tranquiliza, el saber es un gran compañero.

 

¿Quién sabe más de danza? ¿Moria, Nacha, Polino o vos?

 

 

No lo sé. Supongo que la que más experiencia tiene es Nacha. No porque sea una gran bailarina, porque no ha bailado tanto, aunque baila tango como los dioses. Pero tiene un nivel globalizador, muy buen lenguaje, y en ese sentido es la de mayor calidad y la que reúne la mayor cantidad de condiciones en el jurado.

 

Hace un año repudiabas el mundillo mediático y ahora estás peleándote con la Xipolitakis. ¿Qué cambió de un año a otro?

 

 

Decidí entrar a un mundo mediático. Cambió eso: acepté el desafío de meterme en un jurado. Pero no por eso acepté convertirme en un personaje mediático (más allá de que mediáticos somos todos los que estamos en los medios). Hay una manera de medir eso.

 

Antes de venir guglié “Soledad Silveyra” y lo primero que saltó es “Soledad Silveyra se peleó con la Xipolitakis”. ¿No es inevitable entrar en ese mundillo mediático si trabajás en “ShowMatch”?

 

 

Todo se puede manejar. Acá nadie te obliga a nada. No vienen a decirme nada. Depende de uno: tengo que colaborar con el show, pero no necesariamente desde la pelea. Soy una actriz con 50 años de profesión que opina sobre un tema.

 

¿Dejaste muchos prejuicios de lado para venir al programa?

 

 

No, no soy prejuiciosa en general. Lo tomé como un desafío. Y lo que me gustó es haber tenido miedo y haberlo superado. No es que fui una canchera que de entrada dijo “bueno, Silveyra, esto es una pavada”. Por eso le estoy tan agradecida a Manes. Mi familia también se portó muy bien, mis hijos…

 

¿Veías “ShowMatch”?

 

 

Y… Yo siempre hago teatro, o estoy de gira… Lo veía porque se pasa por todos los programas de la tarde, pero no era del público adicto a ShowMatch. Me gustan mucho los imitadores de ShowMatch, hay pibes con un talento impresionante.

 

Siempre decís que querés hacer un clásico en el San Martín, particularmente “El jardín de los cerezos”, que ahora se estrenó justamente ahí. ¿Te duele no haber sido convocada?

 

 

No, cómo me va a doler. Digo qué lástima que se hizo, porque con Tantanian teníamos la idea de hacerla. Pero bueno, los derechos son libres. Además que la hagan Cristina (Banegas) y (Helena) Tritek me hace muy feliz. No soy competitiva, ¿sabés? Me he sabido regir en esta profesión por la humildad y el trabajo. Al contrario: dije “por lo menos lo hacen una gran actriz y una gran directora”, a la que admiro y espero que algún día me dirija, pero me mira medio de costado (ríe).

 

¿Esa necesidad de hacer una obra en el San Martín es para demostrarle algo a quién?

 

 

Siempre es para demostrárselo a uno mismo. Tampoco es que nunca hice un clásico: trabajé dos veces con (Robert) Sturúa. Sí es verdad que me hubiera gustado hacer El jardín… Pero bueno, yo hoy estoy acá y no me tocó.

 

 

Fuente: Clarín

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