Un informe de ESPN Brasil muestra al presidente de Argentinos Juniors en una presunta comercialización de tickets; además, aparecen el gerente de selecciones y el jefe de seguridad.

 

Entradas a nombre de los Grondona en manos de extraños. Una filmación en la que tres dirigentes de la AFA aparecen en una negociación sospechosa. Un empresario vinculado a la FIFA que se fuga por la puerta de servicio de un hotel al ser acusado de liderar una presunta red ilegal de venta de tickets. Éste es el epítome de un Mundial que estuvo surcado por la intensa demanda de entradas en el lucrativo mercado negro de la reventa.

 

El desembarco en Brasil de decenas de miles de argentinos hizo que conseguir una entrada para ver al seleccionado fuera siempre una odisea. Mandaban las leyes del mercado: a mayor demanda, más cara la oferta. En la reventa, los hinchas pagaron cifras insólitas por un boleto. Durante la fase de grupos, en las calles se pagó entre 2000 y 3000 dólares por una entrada cuyo valor original era 90 de la misma moneda. En las instancias finales, los montos se dispararon hasta los 130.000 pesos en internet y hasta los 7000 dólares en las calles cariocas. Los precios rayaron la ridiculez de acuerdo al bolsillo del argentino cualquiera, castigado a menudo por la inflación y el limitadísimo acceso a la compra de divisas extranjeras.

 

En medio de este berenjenal, la cúpula de la AFA se empantanó en una serie de episodios que nubló de credibilidad el circuito oficial de las entradas. En el mercado de la reventa aparecieron tickets con los nombres de los Grondona, tanto de Julio como de su hijo Humberto.

 

 

Fuente: Cancha Llena. La Nación