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jueves 23 de septiembre de 2021

Nacho Viale: “Candelaria es una persona maravillosa”

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Nacho Viale no le gusta dar entrevistas. Por eso para conseguir este ratito a solas con él, tuve que escribirle muchísimas veces. Siempre me dijo que sí, pero postergaba sistemáticamente el encuentro. Finalmente, después de tres meses, el día llegó. La cita fue en su oficina justito, justito cuando explotó la bomba de su romance con Candelaria Tinelli. Canchero y simpático, Nacho se mostró entusiasmadísimo, enamorado casi.

 

-¿Qué te gusta de ella?

 

-Candelaria es una persona maravillosa.

 

-¿Cómo nació el romance?

 

-Nunca hablé de mis relaciones, la verdad es que no voy a hacerlo ahora…

 

-¿Te da vergüenza?

 

-No, es como que esas cosas las reservo porque es lo que quiero preservar para mí. Nunca hice una nota ni en Gente ni en Caras ni en ¡Hola! ni nada por el estilo.

 

-Pero tus novias sí.

 

-Nunca conmigo.

 

-Hablando de vos…

 

-Pero nunca conmigo.

 

-Fuiste el amor de la vida de todas y después no te quedaste con ninguna. Ya sos medio solterón, ¿cuántos años tenés?

 

-33.

 

-Bueno, te mantenés bien. ¿Te cuidás?

 

-No, soy cero metrosexual. No me pongo ninguna crema, no voy al gimnasio…

 

-Estuviste mucho tiempo solo y te vincularon con muchas chicas.

 

-Sí, si ponés mi nombre en Google aparecen 200 millones de víctimas y sólo el 30% de eso es verdad.

 

-¿Te molesta?

 

-La verdad, lo único que me interesa es lo que piensan 10 personas alrededor mío que son mis amigos.

 

-Pero hacía mucho que no presentabas una novia, ¿no?

 

-Siempre tuve estos parates.

 

-¿Es verdad que tu abuela te compró un departamento para que formalizaras?

 

-Sí, pero nunca fui. Nunca conviví con nadie. Nunca entregué llaves tampoco.

 

-¿Te tiran onda las chicas que van de invitadas al programa de tu abuela?

 

-Noooo.

 

-Pero Mirtha alguna vez contó algo… ¿Cómo te llevás con ella en el rol de productor? ¿Cómo es que el objeto de tu negocio sea tu abuela?

 

-No lo pienso así, pienso que si no lo hace uno lo va a hacer otro. Y me parece que los últimos dos o tres años la hemos cuidado un montón. La dueña fue un éxito comercial y de números, el otro año de Almorzando… también y este año está recontra vendido. Y ella está súper contenta.

 

 

-¿Siempre quisiste ser productor de televisión?

 

-Sí. Estudié licenciatura en comunicación en la universidad Austral. Me recibí ahí y después hice un master en gestión de contenidos. En el camino ya estaba trabajando en Almorzando…, viví toda la experiencia de América que me sirvió para darme cuenta de que estar encajonado ahí todo el día en el canal no era lo que me gustaba, porque yo sentía que perdía muchísimo.

 

-¿Qué cargo tenías? ¿Eras gerente?

 

-Estaba debajo de Mario Cella, en programación y nuevos negocios. Era difícil de desarrollar. Había un presupuesto súper acotado y América es un canal que funciona muy bien con el vivo. Todo lo que sean formatos o experiencias nuevas eran difíciles de aplicar y entonces no me gustaba. Me fui metiendo más en Almorzando… En el medio vino la posibilidad de hacer La dueña.

 

-¿Por qué se hizo fuerte Almorzando…?

 

-Achicar el formato fue una de las causas. Creo que el parate de La dueña a Mirtha personalmente le vino muy bien. Fue como una inyección de autoestima que le vino bárbaro. Creo también que el cambio de días favoreció para que tengamos un público nuevo. Nosotros teníamos un público que era un 70% mujeres de una edad bastante avanzada y ahora el programa tiene un montón de hombres, un montón de mujeres. Hemos bajado muchísimo la parte etaria. Han entrado un montón de jóvenes y lo vemos por ejemplo en el segmento de las redes sociales.

 

-Se modernizó mucho el programa.

 

-Ahora estamos preparando, para el último trimestre, una aplicación del programa que va a ser una segunda pantalla. La gente va a poder hacer preguntas, va a tener una ficha del invitado, va a ver qué están comiendo… Tengo muchas ganas de que el último programa lo produzca la gente.

 

-¿Se adapta Mirtha a esa modernidad?

 

-Cada vez más. Se ha hecho fanática de cosas. Le interesa saber qué dice un diario, qué dice un portal y qué dice Twitter. Incluso a veces lo pregunta apenas termina el programa.

 

-¿Qué pregunta? ¿”Fuimos trending topic”?

 

– “¿Tuvimos tal cosa?” Antes no lo preguntaba, ahora lo pregunta. Antes se lo decíamos y ahora, lo pregunta, qué dijo Fulano, qué dijo Mengano.

 

-¿Mirtha confía en vos?

 

-Muchísimo. Me escucha un montón y las veces que me he equivocado está bueno el diálogo con ella porque tiene una historia de televisión que sería muy torpe de mi parte no escuchar.

 

 

-Y cuando ella se queja y dice: “No, basta, ¿hasta qué hora voy a estar acá?”, ¿lo dice de verdad o le encanta estar ahí?

 

-Le gusta. Creo que ella vive para la televisión. Es súper profesional en ese sentido. Prepara el programa de una manera increíble. O sea, más allá de todas las fichas que uno le arma, la cantidad de anotaciones que hace es impresionante.

 

-¿Le criticarías algo?

 

-Sí, un montón de cosas. Nos hemos dicho de todo. Nos hemos equivocado con algunos informes o con algunas preguntas que hemos hecho, o con la repregunta.

 

-¿Cuándo?

 

-Por ejemplo, hubo un caso puntual en 2009 cuando fueron las famosas testimoniales. Cuando me llaman y me dicen: “Daniel [Scioli] quiere ir”, yo dije: “Mirá, me parece que está todo bien, a mí me sirve que venga, pero acá no estamos de acuerdo con lo que están haciendo”. Y la verdad que yo me sentaba en el control y sentía que era Rocky cuando lo agarraba el Ruso. Las piñas volaron por todos lados. Daniel salió golpeado, pero se la bancó, contestó todo y días después perdieron las elecciones

 

-¿Lo sufriste?

 

-Sí, me quería morir.

 

-¿No sos combativo?

 

-Sí, soy combativo y soy calentón Este año, tuvimos una mesa con una discusión linda con Aníbal Fernández. Estuvo buena. El programa se ve favorecido si pasa eso.

 

-¿Vos pensaste en Juana como su reemplazo?

 

-Para mí Juana, a la larga, es una reemplazante natural.

 

-¿Y tu mamá?

 

-Ella estaba de viaje y antes de que se vaya le ofrecí conducir el programa, pero me dijo: “Tu abuela lo va a hacer”. Y de hecho lo hizo el sábado. El domingo fue más una decisión nuestra que de ella. Lo podría haber hecho perfectamente, pero por otro lado creo que Juana lo hizo muy bien y a mí me encantó. Fue súper simple porque estaban sus amigas y entonces fue más descontracturado. Se le perdonaban más cosas. Si la vamos a medir con: “Bueno, a partir de ahora puede remplazar a Mirtha en los almuerzos”, me parece que es una medición errada. Era un reemplazo de un día, salió, lo hizo espectacular y la volvería a poner.

 

-¿Sí?

 

-Sin dudas. Igual creo que es la reemplazante natural de Mirtha, cuando Mirtha decida no hacer más televisión, la va a nombrar a ella.

 

 

-¿Llamás personalmente a algún invitado?

 

-He llamado a algunos, pero trato de no hacerlo.

 

-¿Por qué?

 

-Porque si no siento que debés favores y no me gusta deberle nada a nadie. Digo: “Venís a un programa de televisión, yo no te debo ningún favor, mañana no me llames para tal cosa porque esto no quiere decir nada. ¿La pasaste bien? Muchas gracias. ¿La pasaste mal? Te pido disculpas”.

 

-¿Sos como Juana, fóbico a la exposición, a hablar de tu vida privada?

 

-Sí, eso no lo hago nunca. Me parece que aprendí a jugar el juego. Es un medio chico donde estamos todos y me parece que es más fácil cuidarse uno y cuidar lo que estás haciendo porque el otro también está cuidando lo suyo. Entonces, de alguna manera, yo te doy, vos me das y todos convivimos.

 

 

Fuente: La Nación

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