Tal como lo había hecho en Rosario, el actual ministro de Defensa de la Nación presentó su precandidatura presidencial por el Frente para la Victoria en la Capital Federal.

 

Dice que lo aprendió de Néstor y Cristina Kirchner: cuando mandan la ideología y las convicciones nada es imposible. No es imposible atreverse a soñar con una candidatura presidencial, ni asumirse como candidato, ni poner el plan en marcha. El “imposible” de hace dos meses —previo a que Agustín Rossi formalice su lanzamiento— comenzó a ceder a otra cosa: el rosarino ya asoma, por ahora tibiamente en las encuestas, como uno más dentro del pelotón de los rezagados precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria. Junto a Sergio Urribarri, Julián Domínguez, Jorge Taiana y Aníbal Fernández, el Chivo ocupa un lugar en el lote que sigue detrás a los más calificados del FpV: Daniel Scioli y Florencio Randazzo.

 

“El desafío para el futuro es mantener y profundizar la soberanía: económica, política, tecnológica y de recursos naturales”, planteó Rossi, rodeado ayer de dirigentes y militantes que colmaron la centenaria sala de la asociación Unione e Benevolenza de Buenos Aires. El acto se inscribe en la secuencia que comenzó hace dos semanas en Rosario, y continuará en los próximos meses con sucesivos actos en media docena de ciudades de más de 500 mil habitantes en todo el país.

 

“La duplicación del presupuesto educativo, las nuevas universidades, la reducción de la deuda externa, el crecimiento de la producción agropecuaria, once años consecutivos de paritarias y el aumento del empleo son algunos de los logros de este gobierno”, enumeró Rossi. Para luego desafiar a los opositores que hablan de “fin de ciclo” en alusión a la etapa kirchnerista: “No constituimos un ciclo, somos un proyecto político y de vida. Le cambiamos la vida a la gente”, definió.

 

Rossi habló 40 minutos acompañado por militantes y rodeado en el escenario por una docena de diputados y senadores nacionales del FpV. Entre otros Carlos Kunkel (diputado por provincia de Buenos Aires), María Higonet (senadora por La Pampa), los santafesinos Eduardo Seminara y Claudia Giaconne, los concejales rosarinos Norma López y Roberto Sukerman, intelectuales, economistas (Mercedes Marcó del Pont), intendentes del conurbano bonaerense, referentes de partidos aliados del kirchnerismo como el Partido Humanista (Lía Méndez) y Socialistas para la Victoria (Oscar González), entre muchos otros.

 

El ministro de Defensa y precandidato se propone profundizar “la misma dirección” que trae este proyecto político desde 2003. Y se propone ser ideológicamente correcto antes que “políticamente” correcto. “No les pido que nos voten a nosotros”, se dirigió a Agustín Rossi a las nuevas generaciones de argentinos incorporados por el kirchnerismo a la vida económica, “les pido que defiendan con el voto los derechos conquistados”, desafió.

 

Alternativa y síntesis

 

El rossismo trabaja para “crear una alternativa, una síntesis de distintas expresiones del kirchnerismo”, porque “esa es nuestra responsabilidad, la de los dirigentes. A Cristina no hay que pedirle que defina nada, hay que ofrecerle alternativas”, explicaron a La Capital desde el núcleo que cranea y conduce la estrategia rossista hacia el sueño presidencial.

 

La reunión en Unione e Benevolenza, antes de la llegada al escenario de Rossi como único orador, estuvo matizada por el ascendente monologuista Gustavo Berger, autor de “Un rubio peronista”, un espectáculo para compañeros y gorilas con buen humor, aclaró su autor a este diario.

 

Rossi dedicó también parte de su discurso para la “oposición mediática y política” que “promete bajar las retenciones y los impuestos pero, a la vez, mantener las prestaciones sociales de nuestro gobierno”. Para el ministro de Defensa, se trata de un problema sin solución del tipo de la “cuadratura del círculo”. “¿Cómo van a hacer?” se preguntó.

 

Luego, en un final ardoroso, como en las mejores noches profundas en el recinto de Diputados (ocupó durante nueve años la jefatura del bloque del FpV) Agustín le preguntó por sí o por no a la oposición, si le tocara gobernar el país. “¿Van a mantener o no YPF estatizada, la Asignación Universal por Hijo, Aerolíneas, las AFJP también en manos del Estado?”, mencionó entre una larga lista de transformaciones que concretó el gobierno kirchnerista desde 2003 a la fecha.

 

 

 

Fuente: La Capital