Miguel Lifschitz aseguró que “hace 15 años” que está en campaña y dijo sobre Mónica Fein: “Ella en la ciudad y yo en la provincia podríamos darle un gran impulso a la Rosario”.

 

Miguel Lifschitz quiere que el Frente Progresista tenga una sola fórmula a gobernador y no lo esconde. Ingresando de lleno a la campaña electoral, el precandidato a gobernador del socialismo admite que hoy su déficit es el grado de instalación de su figura por afuera de los límites de Rosario, pero sabe que con el apoyo, la estructura y el aparato del gobierno esa limitación podrá quedar saldada con el paso del tiempo.

 

En una entrevista con LaCapital, Lifschitz sorprende al afirmar que no trepidaría en incorporar peronistas a un eventual gabinete, anuncia una batería de nuevas medidas sobre seguridad en caso de llegar a la Gobernación y sostiene que la foto de hoy lo muestra a Miguel Del Sel como el rival a vencer.

 

—Ahora sí, ya está en campaña.

 

—Sí, pero hace 15 años que estoy en campaña. No he parado desde la primera elección que tuve, en el 2003. Ahora miro al 2015 y estoy encendiendo los motores. Los tiempos se acortan: en marzo estaremos presentando las listas. Es verdad que aún falta acomodar algunas cajas.

 

—¿Qué cajas son las que hay que acomodar?

 

—Mi idea es procurar el mayor nivel de acuerdo y consenso en el armado de la propuesta en cuanto a nombres y objetivos para los próximos cuatro años. En términos de candidaturas, quiero mantener el diálogo con todos los referentes del Frente Progresista en un objetivo de máxima: lograr una sola fórmula de gobernador y vice. También queremos lograr una sola lista, fuerte, de diputados provinciales y consenso en los candidatos a senador e intendencias más importantes. Sabemos que no siempre puede ocurrir y, tal vez, no lleguemos a ese resultado. Igual, si eso no se logra no creo que se ponga en peligro el triunfo del Frente.

 

—Barletta, su rival en la interna, lo acusó a usted de desatar “una caza de brujas”.

 

—Me parecieron demasiado fuertes las respuestas de Barletta. En realidad, yo ni lo mencioné a él, lo mío había sido una valoración política respecto de las valoraciones que había hecho Pablo Javkin. No fue mi intención generar polémica, porque lo que nos diferencia son matices.

 

Usted habla de la necesidad de llegar a una fórmula de síntesis con la UCR, pero ¿no le conviene disputar una interna para hacerse conocido más allá de Rosario?

 

—Igual vamos a hacer campaña y participar de debates, que ojalá los haya, en el caso de que haya una única fórmula. La tarea de instalación va a estar igual. Una propuesta unitaria tendría mucha fuerza, sería una señal, un símbolo frente a tanta fragmentación. Sería muy positivo.

 

¿Admite que su déficit es la falta de conocimiento afuera del distrito Rosario?

 

—Nunca hice una campaña provincial, mi figura está asociada a la ciudad de Rosario. Y es verdad que a medida que me voy alejando de la ciudad tengo menos nivel de conocimiento, esto es así, pero a nivel masivo. Con los periodistas formadores de opinión, empresarios o gente de instituciones soy bien conocido porque en estos tres años hice un fuerte trabajo de instalación en esos ámbitos. Pero es un proceso que se irá dando con el correr de los días, y arranco con un piso importante que habrá que consolidar. Además, tengo el aval de un gobierno y de dos figuras que están muy bien en Santa Fe como son los casos de Bonfatti y Binner.

 

Dijo que su rival a vencer es el PJ y que Del Sel va a salir tercero. Eso sonó destinado a levantarles la autoestima a los muchachos peronistas porque el Frente Progresista necesita un escenario de tres tercios y hoy por hoy la polarización es entre usted y Del Sel.

 

—Sí, esa es una fotografía de la actualidad, pero todavía no están definidos los candidatos del peronismo para lo que viene. Es muy prematuro vislumbrar la película. Si el peronismo logra una candidatura que contenga a los distintos sectores, ese postulante será muy competitivo y la disputa se dará más entre nosotros y el PJ, que son las dos organizaciones que tienen más historia y desarrollo territorial. Si eso no ocurre, es probable que la disputa sea con el candidato del PRO.

 

Sostuvo que Macri es “un Menem rubio y de ojos azules”, ¿Del Sel qué es?

 

—No quise descalificar, sino graficar lo que yo pienso. El macrismo es una propuesta muy asociada al neoliberalismo de los 90, incluso muchos economistas de cabecera, como Melconian y Mercier, han sido exponentes de ese pensamiento económico y activos protagonistas de aquellos años. El macrismo es una expresión renovada y más moderna, pero en definitiva está en aquel espacio ideológico. Del Sel representa eso mismo en Santa Fe. Su electorado está vinculado al peronismo del interior de la provincia más afín al reutemismo.

 

Julio De Vido decía que usted era “el más peronista de los socialistas” y otros lo criticaban por sus presencias en foros empresarios lejanos al progresismo. Hoy al socialismo le hace falta “aggiornar” el discurso.

 

—Siempre es necesario renovar el discurso y las propuestas. Incluso yo mismo hoy no planteo las mismas cosas que cuatro u ocho años atrás. Tengo coherencia y cierta identidad en las ideas, pero los tiempos cambian y la sociedad también. La Argentina del 2015 no es la misma, y hay que adaptarse a eso. Respecto a la relación con el peronismo, siempre entendí que necesitamos tener una mirada de apertura y de comprensión del fenómeno peronista y de los sectores que representa. En definitiva, los socialistas aspiramos a representar a un sector que tradicionalmente expresó el peronismo.

 

Si es electo gobernador, ¿incorporará peronistas a su gabinete?

 

—Sí, cómo no. Hay que pensar en gobiernos plurales, con idoneidad técnica y capacidad política. Tener funcionarios que provengan del PJ no será un obstáculo para mí. Mayoritariamente será un gobierno con referentes del Frente, pero no me molestaría en absoluto tener un ministro que fuera del peronismo.

 

¿El socialismo gobernante está cambiando los ejes a la hora de combatir la inseguridad? Hay dos gendarmes en la gestión.

 

—Creo que sí. Vamos avanzando a la hora de tomarle la mano al tema con acciones y medidas. Y muy lentamente y de a poquito se empiezan a ver los resultados. No quiero aventurarme a decir la palabra “revertir”, pero creo que se están dando respuestas a las demandas, al reclamo social. La decisión de Bonfatti de poner al frente a Chaumont ha sido un acierto. Es operativa y simbólicamente importante, es bajar una línea: hay alguien que ordena, hay disciplina y las órdenes se deben cumplir. Si me tocara llegar a la Gobernación, para mí será el gran tema. Tendré que profundizar lo que se está haciendo hoy, pero también entrar con otra batería de medidas para seguir avanzando.

 

¿Hará campaña junto a Fein?

 

—Si ella toma la decisión de ser candidata a la reelección, así será. Sería una muy buena candidata, que terminará de hacer una gran tarea. Ha sabido timonear la ciudad en momentos complejos. Los buenos estadistas se ven en las malas, con plata y bonanza cualquiera puede administrar. Ella en la ciudad y yo en la provincia podríamos darle un gran impulso a la ciudad. Yo conozco como pocos a Rosario, y tengo en mi cabeza muchas de las cosas que no pude hacer como intendente, pero que espero poder hacerlas en el futuro.

 

Javkin dijo que el paso de los 25 años se notan en la gestión rosarina. ¿No cree que la competencia en las Paso dinamizará al Frente Progresista para lo inmediato?

 

—No me parece mal, además tengo aprecio por Pablo. Es un joven con mucho futuro, y no será la primera vez que competiremos. Pero no es la misma propuesta que la nuestra, tenemos expresiones y miradas distintas. Respecto de los 25 años, no siempre se agotan los procesos por el paso del tiempo. Hay proyectos que se agotan en dos años, como el de De la Rúa, y hay otros que pueden durar mucho más tiempo.

 

 

 

Fuente: La Capital