“Realizamos sondeos y mediciones, necesitamos un tiempo para procesar los datos y sacar conclusiones”, contó uno de los expertos que bajó diez metros de profundidad en un cráter en Siberia.

Los científicos del Centro Ruso de Exploración del Ártico han explorado por primera vez el interior del pozo o cráter conocido como “el fin del mundo”, un singular agujero en la roca y el permafrost descubierto el julio en el distrito autónomo ruso de Yamal-Nenets, en Siberia.

Después de las primeras observaciones realizadas desde la parte superior del foso, los investigadores llevaron a cabo la semana pasada el primer descenso, aprovechando que la zona es ahora mucho más segura por el efecto del hielo que ha estabilizado las paredes y el interior de este gran agujero.

Los científicos han podido bajar ahora con relativa facilidad hasta los 10,5 metros de profundidad, donde se encuentra la base de un lago interior. “Nos las arreglamos para bajar por las paredes del embudo, recoger muestras y volver a la superficie, todo fue un éxito”, ha explicado Vladimir Pushkarev, a Siberian Times.

“Llevamos a cabo todo los sondeos que habíamos planeado, y realizamos mediciones. Ahora los científicos necesitamos tiempo para procesar todos los datos y sólo entonces podremos sacar conclusiones “, agregó el científico ruso.

Si bien está prevista la próxima expedición para abril de 2015, los expertos creen que en verano estos cráteres podrían convertirse en pequeños lagos. El cráter visitado la semana pasada es el mayor de los tres agujeros conocidos en Yamal, tiene un diámetro de 60 metros y el nombre asignado significa “el fin del mundo” en el idioma Nenec.

“De momento no vemos nada peligroso en la repentina aparición de este tipo de agujeros, pero tenemos que estudiar de manera adecuada para estar absolutamente seguro de que entendemos la naturaleza de su aparición”, ha indicado Pushkarev.