Desde la tarde del martes, dejó de llegar la provisión de garrafas a la ciudad. Los comercios locales sólo toman pedidos y prometen entregarlas cuando se destrabe el conflicto.

 

Los trabajadores de las plantas de llenado de gas del país están de paro y la medida de fuerza comenzó a sentirse entre los usuarios de garrafas de varios lugares, entre los que figura Rafaela. Hasta últimas horas de ayer, la entrega estaba suspendida en la ciudad y se desconocía el momento en que la situación se iba a normalizar.

 

De acuerdo a lo expresado en los comercios locales del rubro, la llegada de garrafas se vio afectada desde la tarde del martes. Pero los efectos del paro se profundizaron en la jornada de ayer y la venta se vio directamente suspendida en las firmas locales del rubro.

 

Con el correr de las primeras horas de este miércoles, los proveedores de la ciudad fueron informando sobre la suspensión del envío de las garrafas en las plantas que abastecen a la ciudad y rápidamente la situación se comenzó a complicar.

 

Las bajas temperaturas y la rápida circulación de la novedad entre los vecinos, provocó un aumento en la demanda y los locales se vieron obligados a atender consultas hasta últimas horas de la tarde, sin poder dar una respuesta positiva a los pedidos.

 

En este sentido, las distribuidoras de la ciudad tuvieron que optar por elaborar una improvisada lista de espera y tomar los pedidos de las personas interesadas, hasta tanto el conflicto se pueda solucionar y el gas envasado vuelva a llegar a la ciudad.

 

De todas maneras, la situación generó un fuerte malestar entre los usuarios que no dudaron en manifestar sus quejas ante la imposibilidad de acceder a una garrafa. Disconformidad que, incluso, se vio reflejada también entre los empresarios, que aguardaban con cierta expectativa la llegada del frío para incrementar sus ventas.

 

Por lo pronto, el conflicto amenaza con volver aún más difícil el panorama, si no se llega a un acuerdo en las próximas horas. Un reclamo gremial lejano, pero con consecuencias bien cercanas.

 

 

 

Fuente: La Opinión