Cuando venció el primer decreto sobre el control de capitales, el gobierno de Tsipras prolongó por dos días el cierre de la bolsa y los bancos y los límites en las extracciones. Hoy habrá reuniones clave en Bruselas.

 

Grecia entró hoy en la primera prórroga del corralito impuesto hace nueve días. Los bancos y la bolsa seguirán cerrados al menos por dos días más y el límite de extracción en los cajeros sigue siendo de 60 euros, mientras el primer ministro griego, Alexis Tsipras, viaja a Bruselas para presentar una nueva propuesta ante la UE tras el triunfo del “no” a las medidas de austeridad en el referéndum del domingo.

 

Según el decreto ley publicado a medianoche en sustitución del que entró en vigor el lunes de la semana pasada, las restricciones serán las mismas en los próximos dos días.

 

Esto significa que, además de las limitaciones a la retirada de efectivo, se mantiene la prohibición de todas las transacciones de dinero al extranjero con excepción de los pagos para las importaciones de productos de primera necesidad.

 

Ilimitados, en cambio, continuarán siendo las transacciones electrónicas en el interior del país, así como los retiros en cajeros con tarjetas de bancos en el extranjero.

 

Entre hoy y mañana los jubilados que no tienen tarjeta de débito y hayan retirado la totalidad de 120 euros que se les permitió la semana pasada, no podrán retirar más dinero de alguna de las 1250 sucursales abiertas en todo el país con el cometido exclusivo de gestionar estos desembolsos. Los que no hayan retirado todavía los 120 euros, en cambio, podrán acudir a estas oficinas bancarias. Para todos aquellos que tengan una tarjeta de pago rige el máximo de 60 euros de retirada permitido para toda la población.

 

Este goteo de retiradas deja mella en el sistema bancario, que debería estar quedándose sin efectivo si se tiene en cuenta que entraron en el fin de semana con tan solo 1000 millones de euros disponibles para los depositantes, según reconoció la Unión Griega de Bancos el viernes último.

 

La situación puede hacerse más difícil desde que el Banco Central Europeo (BCE) -la única institución que mantiene con vida a la economía griega- decidió ayer mantener el techo de los créditos que pueden pedir los bancos en 89.000 millones de euros, pero con el agravante de que les pide más garantías, lo que podría llevar a las entidades financieras a pedir menos préstamos y asfixiar aun mas su liquidez.

 

El Gobierno confía en que si la cumbre de hoy en Bruselas envía algún mensaje positivo que apunte a la reapertura de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores, el BCE podría volver a abrir el grifo de las inyecciones de liquidez, lo que evitaría el colapso definitivo de la banca.

 

El consejo de gobierno del BCE vuelve a deliberar mañana y, por ese motivo, el corralito solo se extendió hasta la medianoche de mañana.

 

Las arcas del Estado también se están quedando vacías y el país debe hacer frente en los próximos días a varios reembolsos, algunos de ellos a acreedores privados, pero sobre todo deberá pagar miles de millones de euros al BCE el 20 de julio.

 

Si Atenas no paga o no se halla un acuerdo, el BCE podría poner fin a su ayuda a los bancos griegos, impulsando al país hacia una salida de la zona euro, un terreno tan desconocido que ni siquiera los tratados europeos lo contemplan.

 

Reuniones en Bruselas

 

Mientras tanto, el primer ministro, Alexis Tsipras, buscará reiniciar las negociaciones con los acreedores en Bruselas, esta vez con el apoyo de todos los líderes de la oposición proeuropea.

 

El presidente de los Griegos Independientes y socio de Gobierno, Panos Kamenos, aseguró hoy que “es la primera vez que el pueblo griego va a Bruselas con unidad nacional, a pedir una vez más una solución que lleve el país al crecimiento, con un camino fijo que demuestre que en las democracias es el pueblo quien decide y no los centros de poder”.

 

Tras una primera ronda frenética de conversaciones ayer entre Tsipras y los demás líderes internacionales, Grecia afronta hoy dos reuniones cruciales, una del Eurogrupo y una cumbre con los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la eurozona.

 

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, trataron ayer de disimular sus diferencias sobre la crisis griega y presentar una posición común frente a Tsipras, reforzado políticamente tras obtener el apoyo de más del 61% de los electores griegos en el referéndum del domingo.

 

Pero Europa está dividida en dos campos. Por un lado están los partidarios de una línea dura con Atenas – que contempla incluso su salida de la unión monetaria, un grupo encabeza por Alemania, los países del norte y del este de la zona.

 

Del otro lado, Francia lidera una postura más conciliadora, apoyada por los países del sur y por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

 

“Francia hará todo lo necesario para que Grecia permanezca en la zona euro, porque es su lugar”, dijo hoy el primer ministro francés, Manuel Valls.

 

“Mi voluntad, mi deseo es evitar un Grexit”, esto es, una salida de Grecia de la zona euro, afirmó en la misma línea Juncker.

 

Pero en Berlín, el tono es distinto: “Hoy necesitamos una canciller de hierro”, afirmó en portada el martes el diario alemán Bild, el más leído en el país y opositor acérrimo del gobierno griego de izquierda radical.

 

El nuevo ministro

 

El nuevo ministro griego de Finanzas, Euclide Stakalotos, declaró que los griegos “merecían” una “mejor” oferta y que no quería una solución “no viable” para su país.

 

Aunque más comedido que su predecesor, Stakalotos se mostró igual de firme que Yanis Varoufakis, cuya inesperada dimisión el lunes había permitido confiar en un diálogo menos crispado con los europeos.

 

La cumbre extraordinaria de la Eurozona se iniciará a las 18 locales (13 en la Argentina) y estará precedida por una reunión de ministros de Finanzas, los primeros en abordar las posibles consecuencias del “no” griego al plan de los acreedores y la eventual aplicación de un tercer plan de ayuda para Grecia.

 

La propuesta

 

La propuesta que el nuevo ministro de Finanzas de Grecia presentará al Eurogrupo hoy no variarían significativamente de los planes de reforma que los griegos rechazaron en el referéndum del domingo, informó hoy el diario alemán Sueddeutsche Zeitung.

 

Sin citar fuentes, la publicación dijo que las propuestas que Euclid Tsakalotos presentará al grupo de ministros de Finanzas de la zona euro incluyen mantener una reducción del impuesto al valor agregado (IVA) para las islas griegas y un IVA del 13 por ciento para los restaurantes. La propuesta incluirá recortes limitados en el gasto en defensa, añadió Sueddeutsche.

 

 

 

Fuente: La Nación