Colaborar en la formación de proyectos de vida es el objetivo de distintas asociaciones civiles de nuestra ciudad. Además de brindar posibilidades laborales, las instituciones construyen espacios de integración para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Este es el caso de la Asociación Casa de Juan Diego, la Asociación Juanito Laguna y Asociación La Búsqueda.

Desde hace años, las asociaciones llevan adelante su trabajo con jóvenes en situación de vulnerabilidad con el objetivo de ayudarlos a formar un proyecto de vida. Este es el caso de las asociaciones Juanito Laguna, Casa de Juan Diego y La Búsqueda.
Al respecto, Gustavo Vogel, referente de Casa de Juan Diego explicó que “hace ocho años que estamos trabajando, fundamentalmente, todas nuestras acciones tienden a que los jóvenes empiecen a armar un proyecto alternativo a la calle y lleguemos al punto que el trabajo sea el ordenador del proyecto de vida”.

Por su parte, Lisandro Azcurrain, referente de la asociación Juanito Laguna, comentó que “comenzamos en el año 2003, después de las inundaciones, donde los chicos aparecían en las calles, porque muchos habían perdido sus hogares. La idea fue organizar algo, lo que primero los acercó fue el fútbol y, desde ahí, se comenzó a pensar que se podía hacer, porque la situación era mucho más profunda. Por lo que se formó un hogar y, luego, la necesidad de sostener el mismo hizo que comencemos con la imprenta”.
A su turno, la directora la de Asociación La Búsqueda, Cristina Moreaux recordó que “yo comencé en el año 2001, donde había muchísimos jóvenes en la calle y donde la pobreza era criminalizada”. En este sentido agregó que “yo iba a un hogar de día intentando formar una biblioteca y me encontré con adolescentes que iban a comer y que vivían en la calle. Los invite a que me ayudarán y, en el tiempo que compartíamos, me contaban historias increíbles, y les propuse hacer una revista como trabajo y para que puedan expresarse”.
Sobre el trabajo que llevan adelante, Azcurrain comentó que “la idea es que, no solo aprendan el oficio sino, también, lo que es la responsabilidad de adquirir un trabajo y la importancia del mismo”. Y agregó que “para nosotros el trabajo, no solo es una forma de insertarse al mundo sino que es forma a la persona, la dignifica, es un proyecto integral”.


Cabe destacar que las asociaciones trabajan con una franja etaria que va desde los 16 a los 26 años y que provienen de diferentes zonas de la ciudad. Además, más allá de la formación laboral, capacitan en diferentes rubros, para que los asistentes puedan descubrir sus gustos y habilidades y puedan comenzar sus proyectos.
Por último, resaltaron que se trata de espacios que buscan ser independientes y autogestivos, para lo cual través de los diferentes emprendimientos sostienen su trabajo.