Al cumplirse un nuevo aniversario del natalicio de la reconocida maestra Olga Cossettini (1898 – 1987), una de sus alumnas, Amanda Pacotti, reflexionó sobre el significativo legado de la pedagoga.

Amanda Pacotti (Radio Eme)

 

Pacotti pertenece a la Red Cossettini de Rosario sostuvo que recordar el cumpleaños de su maestra es “alentador, es esperanzador porque se las olvidó (a Olga y a su hermana Leticia) durante mucho tiempo y ahora está tomando la antorcha la gente joven y eso es lo valioso”. En contacto con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13), definió que la escuela Cossettini “fue la escuela del sentido común. Fue la escuela donde Olga llegó en el 35, después de una experiencia de cinco años en Rafaela, y supo leer qué le podía pedir y qué le podía ofrecer al entorno”.

 

“Le debo lo poco o lo mucho que soy y que vivo a lo que aprendí en esa escuela”, remarcó Amanda. Y agregó: “¿Qué tenía de diferente? El amor por la palabra, el amor por la tranquilidad. Era una escuela pública con 600 chicos de la barriada donde convergíamos desde mi caso, hija de papás ferroviarios, la hija del almacenero, los chicos de los pescadores, con maestras comunes. Lo que ellas buscaban era la ética –resaltó– a través de la estética por eso el desarrollo de los distintos lenguajes”, argumentó.

 

En ese sentido, resulta importante considerar que “Olga, a la par que estaba intentando formar a sus alumnos, tuvo que formar a los maestros. Solo contaba con el aval valiosísimo de su hermana Leticia. Era una dirección a puertas abiertas, ella estaba a disposición. Sacar la campana porque el chico no podía dejar de jugar al sonido de la campana. Se ponía música. O sea, una escuela que revalorizó al niño haciéndolo también responsable”, ilustró.