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martes 3 de agosto de 2021

Colón no pudo con Vélez y se terminó la paciencia

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El Sabalero igualó 0 a 0 en Santa Fe ante el Fortín y sumó el noveno cotejo sin triunfos. El partido fue parejo y el empate justo. Los hinchas se fueron preocupados por la falta de gol y por el debilitado promedio. El sábado visita a Newells.

A tono con su desorden organizativo, su caos futbolístico y sus problemas estructurales, Colón ha comenzado a pagar el enorme costo de acumular nueve partidos sin ganar y la preocupación por el debilitado promedio vuelve a ser una cuestión de estado en la “patria Sabalera”. El opaco 0 a 0 ante Vélez dejó mucha preocupación. Más de la que ya traía de actuaciones y resultados negativos anteriores.

No sería extraño ni alocado que la gente reclame una vez más cambios, que seguramente no van a garantizar mejoría, pero sí evidencian un hartazgo total. Es que están cansados de la ineptitud, la desidia y falta de compromiso de quienes los representan. Colón está ampliamente superado por la realidad de los acontecimiento y sin ninguna respuesta. Ni futbolística, ni anímica… nada de nada.

El equipo está vacío de contenido. En defensa hay más dudas que certezas y en ataque tiene solo una esperanza y varias desilusiones. Alan Ruiz es la única carta con “seña”. El golpe de su inspiración individual es la llave de una eventual victoria. No se ofrece mucho más en el escaso y precario repertorio. En este deporte la contundencia es un valor muy importante. El fútbol se valora en juego, pero se mide en goles. La verdad de un partido está en las áreas y ahí, el equipo de Franco está sin respuestas. Errático, inofensivo, predecible en la propia y también en la ajena.

Lo que devuelve como imagen el rojinegro es equivalente a la de ir a un concierto donde la orquesta actúa con desgano, los violinistas desafinan y solo a veces se produjera el raro milagro de la música. Así es el fútbol de Colón hoy, algo que no sucede o sucede a medias o sucede mal, entonces no hay el más mínimo indicio que los resultados puedan cambiar con un director siempre al borde de un ataque de nervios.

El clima de inestabilidad en el que vive sumido desde hace un tiempo a esta parte está dañando la autoestima de propios y extraños. El hincha se reinventa motivos para estar, acompañar y apoyar, pero siempre hay límites. Sigue la espera, mientras algunos ya desesperan. En “el Colón” la sinfónica rojinegra de primera suena a improvisada orquesta barrial. Se profundiza con los partidos sin triunfos un “franco” desequilibrio que no se soluciona con ademanes y gritos. Hay preocupación y el técnico sigue sin encontrar una solución.

 

Fuente: Diez en Deportes

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