Macri ordenó que Ritondo siga al frente del comité de crisis que se montó para la búsqueda de los tres prófugos; trata así de mantener el tema fuera de su órbita.

Estaba apurado por volver. Mauricio Macri dejó Colonia a toda velocidad y llegó a la Casa Rosada a primera hora de la tarde. Para entonces, la crisis por los tres fugados del penal de General Alvear comenzaba a rozar directamente al Gobierno, inquieto por evitar los costos de una búsqueda por ahora infructuosa.
Por orden del Presidente, al mando del comité de emergencia sigue estando la provincia de Buenos Aires, a pesar de que el conflicto salió por primera vez de la jurisdicción de la gobernadora María Eugenia Vidal. Su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, se mantiene como jefe a cargo de la coordinación de las fuerzas que buscan a los hermanos Cristian y Martín Lanatta y a Víctor Schillaci, una estrategia que intenta desvincular al propio Macri de la crisis después de once días de una cacería que no dio resultados.

Ningún funcionario nacional ni de la provincia hizo declaraciones ayer, tras lo que parecía una infructuosa búsqueda de los prófugos, que se escaparon en el móvil del personal de Gendarmería que estaba detrás de la pista sobre su paradero, en Santa Fe. “Estamos tratando de mantener la tranquilidad”, remarcaban ayer cerca de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en medio del nerviosismo que generó puertas adentro del gabinete nacional sentir que estaban perdiendo la batalla, ya con responsabilidad de las fuerzas federales.

 

La estrategia comunicacional de mantener silencio por parte de los funcionarios se diseñó, no obstante, en la Casa Rosada, bajo las órdenes del jefe de Gabinete, Marcos Peña, que dispuso evitar las declaraciones púbicas para no involucrar en la crisis a la Casa Rosada.

De hecho, Bullrich tenía previsto viajar a Santa Fe después de que se conoció el tiroteo que protagonizaron los tres fugados cuando dos móviles de Gendarmería los perseguían, pero desistió para no pegarse al fracaso en que derivaba ayer el operativo.
La ministra, que se enteró del tiroteo durante un acto en el predio que Gendarmería tiene en Ciudad Evita, durante un acto, apenas declaró que los “delincuentes son muy duros” y se excusó de dar mayores detalles de la investigación. Eran las 11 de la mañana cuando se subió a un helicóptero, y si bien se especuló con que viajaría a la localidad santafecina de San Agustín, finalmente no fue. En su lugar estuvo Darío Orecchieta, funcionario de su ministerio.

El Gobierno escatimó ayer información. Desde la cartera de Seguridad informaron que Bullrich no volvió a su despacho y que estaba reunida “en algún lugar”, así de misteriosos, donde se concentra el comité de crisis.

Hasta ahora, y por estar al mando de la policía bonaerense y de Ritondo, las reuniones se hacían en la departamental de La Matanza. Pero según supo anoche LA NACION, el comando se había trasladado al departamento central de la Policía Federal. Hasta ahora, el gobierno de Vidal venía argumentando responsabilidad de la bonaerense en el fracaso en que terminó el operativo en el que, como había declarado Ritondo el 31 de diciembre, los prófugos estaban rodeados en la zona sur del conurbano.

Según la Casa Rosada, la investigación la seguirá llevando adelante la provincia de Buenos Aires, aunque en rigor, con la búsqueda concentrada en Santa Fe, la policía bonaerense sólo debería prestar colaboración. No puede estar a cargo del operativo de búsqueda por no tratarse de su jurisdicción. Hasta allí se trasladó ayer personal de esa fuerza.

Desde que estalló la crisis, Macri intentó mantenerse al margen del caso. Sólo se refirió al tema tangencialmente el lunes pasado, desde Mar del Plata, cuando declaró que “el narcotráfico ha avanzado en esta última década como nunca antes” y culpó al gobierno kirchnerista.

Tras su vuelta de Colonia, donde se reunió con su par Tabaré Vázquez, el Presidente permaneció en la Casa Rosada. Se fue más tarde de lo habitual. A las 20.30 despegó con él a bordo el helicóptero presidencial, que lo trasladó a Los Abrojos, la chacra que tiene en el partido de Malvinas Argentinas.

Los colaboradores presidenciales trataban de despegar a Macri de la crisis y, lejos de hablar del caso de los fugados, se mostraban satisfechos con el fallo que había avalado la intervención en la ex Afsca.

En medio del intenso operativo de búsqueda en Santa Fe, Macri irá justamente hoy a Venado Tuerto, un acto que estaba previsto de antemano y que por lo menos hasta anoche no se había cancelado.

Según se informó, el Presidente anunciará a las 11 medidas para el sector lechero, pero más allá del acto esperará llevarse una foto política para sacar la atención del caso de los prófugos: tras su acuerdo con Sergio Massa, había invitado a Santa Fe al ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota.

 

 

 

Fuente: La Nación