La camioneta secuestrada fue comprada nueve días antes del escape. Estuvieron varios días ocultos en Santa Fe.

 

El rompecabezas, de a poco, se va armando. Primero los investigadores confirmaron que la camioneta utilitaria secuestrada en el galpón donde estuvieron ocultos los prófugos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, en un pueblo rural de Santa Fe, fue comprada nueve días antes de la fuga. Situación que hace sospechar que fue adquirida cuando el plan de escape ya estaba en marcha.

 

Además ya tendrían confirmada la data de cuándo llegaron a Santa Fe para estar escondidos y lejos de la búsqueda que hacía la policía bonaerense en el sur del conurbano.

 

“El hecho de que el vehículo utilitario haya sido comprado nueve días antes de la fuga nos hace sospechar que, cuando planearon el escape, ya tenían pensado usar la camioneta para huir”, dijo a La Nación una calificada fuente judicial.

 

Ahora el juez federal Sergio Torres y el fiscal Jorge Di Lello esperan los resultados de los peritajes ordenados sobre los dos teléfonos celulares hallados en la camioneta Renault Kangoo patente NCA 960 encontrada en el galón de San Carlos Sur, donde los prófugos más buscados estuvieron ocultos los últimos días. Uno de los teléfonos celulares no tenía batería, explicaron fuentes de la pesquisa y lo dejaron de usar hace, por lo menos, siete días.

 

Para confirmar que la camioneta secuestrada es la misma que la suegra de Cristian Lanatta denunció como robada se ordenó un peritaje para confirmar que coincidan el número de chasis y el motor.

 

Además de los teléfonos celulares, restos de comida y bebida, los gendarmes que allanaron el galpón abandonado de San Carlos Sur secuestraron un par de lentes de contacto, solución oftálmica, medicamentos varios y una escopeta.

 

Los investigadores suponen que el hallazgo de los lentes de contacto, ropa y “medicamentos varios” indican que los sospechosos salieron de su escondite sin tiempo para recoger todas sus pertenencias.

 

“Las evidencias secuestradas en el lugar y otras pistas nos hacen suponer que hace varios días que estaban en San Carlos Sur”, afirmó a La Nación una calificada fuente de la investigación. Es decir que mientras se creía que todavía estaban en el sur del conurbano, los prófugos ya estaban escondidos en Santa Fe.

 

Una de las pistas surgidas en las últimas horas es que en esa zona rural de Santa Fe vive una ex pareja de Cristian Lanatta, a quien el fugitivo llamó por teléfono.

 

“En todo este tiempo que llevan prófugos, los sospechosos tienen la colaboración de alguien que les hace la logística. No podríamos hacer que esa colaborador esta con ellos, pero sí que le prepara el terreno para que se muevan con seguridad”, agregó un calificado investigador consultado.

 

Marcelo Melnyk, conocido como “el Faraón”, detenido como sospechoso de haber facilitado la fuga de los tres prófugos del penal de General Alvear, declaró ayer a la tarde que los fugitivos estuvieron sólo “cinco minutos” con él en su quinta de la localidad bonaerense de Florencio Varela y que no les dio ni armas ni dinero, según informó la agencia de noticias Télam.

 

Melnyk fue indagado esta tarde por el fiscal general de Azul, Cristian Citterio, quien amplió la acusación en su contra de “encubrimiento” a “partícipe necesario” de la fuga y resolvió que continúe preso en el penal de Sierra Chica.

 

“No les dio plata, no les dio armas, simplemente recibió una visita de sorpresa que no pudo controlar. Le solicitaron si tenía algún lugar para que ellos puedan quedarse y él les dijo «éste no es mi rubro, no te puedo ayudar»”, sostuvo Hernán Carluccio, abogado defensor de Melnyk.

 

Florencio Varela es la primera pieza del rompecabezas: se sospecha que es el primer paso que dieron los fugados cuando logran escapar de la cárcel de General Alvear.

 

La segunda parada es la zona de Ranchos, donde hirieron, según los investigadores, a dos policías bonaerenses. Después estuvieron por Chascomús, para volver a la zona sur del conurbano, donde se llevaron la camioneta Renault Kangoo, secuestrada en las últimas horas.

 

La historia continuó en Santa Fe: pero el misterio es saber cómo sortearon los controles con un vehículo que tenía pedido de secuestro.

 

 

Fuente: La Nación