Con la propuesta de mostrar una cara desconocida del edificio que los vecinos transitan diariamente, desde el municipio rosarino se organiza una vez al año una visita guiada nocturna de terror, en la que se relatan historias de misterio de las familias que habitaron Villa Hortensia desde fines del 1800.

Así, el viernes 24 por la noche se abrieron las puertas de la mansión ubicada en Warnes 1917, donde funciona el Centro Municipal Distrito Norte, para el centenar de vecinas y vecinos que, decididos a remontar el pasado del tradicional caserón, participaron de la aventura.

El recorrido

Silvana Schulze, coordinadora del Área de Cultura del Distrito Norte, relató que la propuesta de realizar estas visitas surge de la idea de continuar recuperando la identidad del barrio, difundir las historias de los que se acercan, en tanto destacó: “La idea es llenar la casa de vida y de experiencias; lo que pasa con cada visita es diferente, si bien uno cuenta la misma historia cada vez, en cada ocasión se van sumando las anécdotas de los vecinos que cuentan su propia experiencia, para nosotros cada visita es diferente por lo que produce en el público, por la sorpresa, por las emociones que aparecen.”

En este sentido, el último recorrido fue protagonizado por cien vecinas y vecinos de la zona, y comenzó al frente de la mansión, en la fachada que mira a la plaza Alberdi, donde personajes de época, interpretados por actores rosarinos, guiaron a la luz de las velas al grupo por las distintas habitaciones siguiendo la historia no oficial de las familias que allí vivieron. Puertas que se cierran solas, ruidos del más allá, figuras tenebrosas y sobresaltos, hicieron que el paseo transcurriera rápidamente.

Para concluir la visita, un canto lírico llenó la casa desde la planta alta: allí un espectáculo musical frente al retrato de quien fuera la última moradora de la Villa, María Hortensia Echesortu de Rouillón, cautivó al público presente y lo transportó a un pasado imaginario.

Lara, que se acercó con su mamá para realizar el recorrido, comentó: “Me gustó mucho el suspenso, los personajes, la escenografía, el sonido. Estuvo bárbaro.”

Por su parte, el Centro de Convivencia Barrial Rucci estuvo representado por dos grupos de mujeres que asisten a los talleres que se dictan en ese espacio. “Surgió la idea de hacer paseos con el grupo de caminatas, de visitar lugares significativos del Rosario, y empezamos con Villa Hortensia. Me gusta recorrer la mansión, me gusta de día, y de noche me encantó, estuvo muy bien ambientado”, contó Marisa, educadora del CCB.

Elda, del mismo grupo, expresó que conoció a una de las nietas de María Hortensia y agregó que conoce “al edificio de día y es hermoso, porque he venido muchas veces a hacer trámites; la verdad me gustó mucho”

Declarada Monumento Histórico Nacional en 1989, hoy Villa Hortensia es eje de numerosas actividades culturales, educativas y recreativas, a las que asisten cientos de vecinos cada día.

En 1996 la Villa fue adquirida por el municipio, modificando su destino para transformarse en el primer Centro Municipal de Distrito de la Ciudad.

“En cada visita esperamos que los vecinos se lleven el sentimiento de orgullo, de saber que esto es parte de ellos, que a partir de conocer cómo se pensó la casa desde su construcción y cómo se vivió, la puedan ver con otros ojos”, destacó Schulze, y concluyó: “Queremos que se apropien del lugar, de la fisonomía y de la historia que es de todos.”

Un poco de historia

Mandada a construir a fines del siglo diecinueve por José Nicolás Puccio, fundador de Pueblo Alberdi, la actual Villa Hortensia, se inscribió dentro de los cánones academicistas italianos imperantes en aquellos tiempos.

Atribuido su proyecto al reconocido arquitecto inglés Herbert Boyd Walker, su construcción fue llevada a cabo por la empresa del catalán Juan Canals y ejecutada en 6 años.

Imagen digna de una gran villa suburbana, la casona se reconoció dentro del trazado de Alberdi por ocupar una posición privilegiada con vista al río y a la plaza principal. Una manzana completa fue terreno original; constituye en la historia de la arquitectura argentina unos de los ejemplos subsistentes de casa-quinta relacionada con el inicio del poblado.

María Hortensia nació el 6 de junio de 1881 en la ciudad de Rosario. Hija de Ciro Echesortu y Hortensia Larrechea, se casó con Alfredo Rouillón en 1901 y tuvieron 9 hijos y 26 nietos.

Debido a su gran vocación religiosa fue nombrada Princesa Pontificia por el Papa Pío XII. María Hortensia era una persona bondadosa, que abría las puertas de la villa para que en fiestas y festejos familiares se sumaran todos los vecinos y vecinas de la zona.