El nuevo presidente de la UCR provincial, Julián Galdeano, tiene como meta que su partido pueda sostener en el tiempo los dos frentes a los que pertenece: Cambiemos a nivel nacional y el Frente Progresista en Santa Fe.

Galdeano admite que hay miradas distintas, dentro del radicalismo, sobre las gestiones de Mauricio Macri y Miguel Lifschitz. Pero no cree que sean motivo de rupturas o divisiones.

El actual diputado provincial asumió el jueves 23 como nuevo titular de la UCR santafesina en reemplazo de Mario Barletta. Su designación fue fruto de un acuerdo entre los tres sectores centrales del partido: el MAR (al que pertenece), el Grupo Universidad y NEO. De entrada, les marcó la cancha a los dirigentes del PRO que pretenden sumar al radicalismo al bloque de Cambiemos en la provincia y debilitar de ese modo al Frente Progresista: “Eso no es posible”, resumió Galdeano.

—¿Cuáles son sus objetivos al frente de la UCR?

—Continuar con el proceso de unidad que comenzó con la renovación de autoridades partidarias. No fue sencillo, pero es positivo. Aspiramos a que el radicalismo en el futuro evite cualquier tipo de ruptura o división, más allá de que haya visiones distintas sobre la realidad política provincial y nacional. Y que ese proceso pueda darse en un marco de debate partidario pero sin generar fisuras ni divisiones, porque sería un retroceso para un radicalismo que viene teniendo un rol gravitante en la política nacional y provincial. Fuimos fundadores, sostuvimos, consolidamos y contribuimos al triunfo del Frente Progresista en Santa Fe. Pero también somos fundadores y somos parte trascendente de Cambiemos a nivel nacional. Ese doble rol que tiene el radicalismo aspiramos a que pueda sostenerse en el tiempo.

—Ese doble rol ha sido muy cuestionado, ¿usted qué opina?

—Desde el radicalismo, todos los que opinamos sobre esta cuestión decimos más o menos lo mismo. Quizás pongamos más énfasis en un aspecto que en otro, pero en el fondo nadie cuestiona que el radicalismo integre Cambiemos en el plano nacional ni que continúe en el Frente Progresista en la provincia. Es posible que esto no sea bien visto por quienes tienen una sociedad política con nosotros en la provincia (el socialismo) o en la Nación (el PRO), de hecho es lo que genera tironeos o tensiones. Nuestra aspiración es que el radicalismo marque su propia estrategia. Es cierto que al PRO le gustaría que nosotros tengamos otro tipo de representatividad política en la provincia y tal vez al socialismo le gustaría que no tengamos una articulación con Cambiemos a nivel nacional, pero el radicalismo es un partido nacional y tiene definiciones políticas en base a un proyecto de Nación. El debate en el radicalismo es hasta dónde podemos mantener esta estrategia; entendemos que tenemos una doble responsabilidad porque colaboramos con el triunfo de Lifschitz y con el de Macri. No podemos irnos de ninguno de esos espacios.

—¿Hasta cuándo piensa que van a poder sostener esa estrategia?

—Aspiramos a que se mantenga en el tiempo. No vamos a firmar el certificado de defunción del Frente Progresista y tampoco apuntamos a que Cambiemos fracase como herramienta política.

—El PRO santafesino le pidió a la UCR que integre el bloque de Cambiemos en la Legislatura provincial, como ocurre a nivel nacional en el Congreso. Como autoridad partidaria, ¿qué responde?

—Eso hoy no es posible. No está en debate, ni siquiera cuando participamos de encuentros comunes con autoridades del PRO en el marco de Cambiemos. Lo que nosotros entendemos es que Cambiemos expresa en la provincia la defensa de las políticas nacionales. Hasta ahí llega nuestro compromiso. Tenemos una historia política que nos condiciona como Frente Progresista y participamos del gobierno provincial. Es posible que al PRO le convenga otro escenario, pero nosotros el año pasado no apoyamos la candidatura de Miguel del Sel; acompañamos a Miguel Lifschitz. Y si hoy fueran las elecciones, haríamos exactamente lo mismo. Y lo mismo con Macri: el radicalismo, en su amplísima mayoría, acompañó la candidatura de Macri. Y hoy estamos comprometidos con el proceso de transformación que vive la Argentina, con sus dificultades y el tremendo esfuerzo que hace la población. Sabemos que no es sencillo sincerar las variables de la economía, pero acá no se esconde la pobreza bajo la alfombra, como ocurrió en los últimos 10 años.

Bajan los decibeles

Después de un mes de fuertes cruces mediáticos entre socialistas y radicales, motivados por declaraciones de Galdeano y de José Corral sobre el rol de la UCR en las elecciones de 2017, la situación interna se calmó. Para Galdeano, fue clave la postura de Lifschitz para reordenar la tropa y apaciguar los ánimos.

El nuevo titular del radicalismo santafesino destacó que el gobernador haya sabido “separar lo nacional de lo provincial” y también que haya valorado “el diálogo con el gobierno nacional”, en contraste con las frías relaciones entre el socialismo y el kirchnerismo. Galdeano definió que el papel de su partido es, precisamente, “restablecer un puente entre el gobierno nacional y la provincia”.

—¿Alcanza sólo con el diálogo?

—El nuevo sistema de reparto de la coparticipación contempla los requerimientos de las provincias. Eso no es solamente un discurso de federalismo para la tribuna; tiene que ver en concreto con la reasignación de recursos. Hay acciones concretas hacia las provincias. Nosotros no obtuvimos una sola vivienda en 12 años y ya se firmaron (con el gobierno de Macri) convenios por 800 viviendas para Santa Fe. Eso está comprometido.

—En estos primeros meses, ¿qué crítica puede hacer sobre las políticas del gobierno nacional?

—Ser excesivamente honesto y brutalmente sincero con la realidad económica. Tal vez se debió aplicar algún gradualismo en las decisiones, según el impacto que iban a tener en cada sector. El impacto en la economía regional es complejo y va a ser difícil de asimilar. Todo paradigma económico, cuando se modifica, beneficia a algunos y perjudica a otros.