Fue una mañana tensa en la Casa Rosada. No solo por la agresión al presidente Mauricio Macri durante un acto en Mar del Plata, sino también porque hubo una nueva amenaza de bomba en Balcarce 50.

La información que había surgido de fuentes policiales fue desmentida inicialmente por la Casa Rosada ante una consulta de Clarín, pero luego fue confirmada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. “Sí, hoy hubo una amenaza, planteando que iban a poner una bomba si no se pagaba un millón de dólares”, reveló la funcionaria ante la pregunta de este diario. Durante la conferencia de prensa que brindó la funcionaria para presentar el proyecto de endurecimiento de penas contra barrabravas, añadió que se ejecutaron todos los protocolos del caso y que se continuará investigando.

Fuentes del la misma Cartera explicaron que la amenaza telefónica se efectuó entre las 10 y las 11 de la mañana, con un llamado a la central del 911 del departamento federal de emergencias. A partir de entonces se reforzó la seguridad de la sede del Ejecutivo. Para superar el vallado que dividía la Plaza de Mayo, los empleados que trabajan en la Balcarce 50 debieron mostrar sus identificaciones; una postal cada vez más habitual. Sin embargo, la mayoría solo se enteró de la existencia de la amenaza, una vez que se verificó que no había peligro.

No es la primera amenaza en los ocho meses de gestión macrista. El 14 de julio otro llamado al 911 había alertado sobre la presencia de explosivos en la Casa Rosada. En aquella oportunidad, el Presidente sí se encontraba en su despacho. La sede gubernamental quedó vallada 8 cuadras a la redonda, y no se permitió el ingreso ni egreso de nadie. Aquella vez, como ayer, la Brigada de Explosivos de la Policía Federal realizó un operativo de rastreo. Hubo además una tercera amenaza telefónica a la Casa de Gobierno que nunca trascendió.
Si bien afirman que las amenazas son para intimidar y que no se reforzará la seguridad presidencial de manera permanente, hay preocupación en el Ejecutivo. Funcionarios de segunda y tercera línea -además de los de la primera- gozan de custodia permanente. Además de la preocupación por salvaguardar su integridad física, a algunos los preocupan eventuales escraches, una foto fácil de viralizar y difícil de olvidar. Hubo hasta actos del Presidente que solo se comunicaron una vez que ya habían ocurrido, como el homenaje a los caídos en Malvinas.

Los episodios se suman a las amenazas de muerte a Macri y de bomba en su departamento de Libertador 2712 que se produjeron la semana pasada y derivaron en la detención de los tres sospechosos; además de una tercera contra el CCK esta semana. “Quizás esto ocurría antes y no lo comunicaban. No lo sabemos, pero ahora sucede habitualmente”, explicaban en el ministerio de Seguridad. Bullrich ya había advertido que no tolerará amenazas de ningún tipo. Todavía utilizan como ejemplo, la detención de los dos jóvenes que se hicieron pasar por terroristas de ISIS en Twitter.

Las amenazas no solo llegan a la Casa Rosada, también hubo en varios ministerios; incluido el de Seguridad. La ex ESMA sigue siendo el edificio público que más amenazas recibe. En lo que va del año ya superan más de 60. También ocurría durante la anterior administración.
“El Presidente está bien custodiado. Se busca es su aislamiento, que no pueda tener contacto con la gente. No podemos aislar al presidente de la sociedad”, señaló Bullrich sobre la agresión que sufrió Macri en Mar del Plata. Para la ministra y buena parte del Gobierno, hay un sector minoritario -cercano al kirchnerismo- que no reconoce la legitimidad de Macri. “Hay una situación de fuerte agresión a nuestro Gobierno. Hay sectores políticos que no aceptan la alternancia”, añadió. La ministra afirmó que si un fiscal no actúa de oficio, su Cartera será la encargada de presentar las denuncias.

Mientras tanto, cada vez parece más lejano, el deseo presidencial de levantar el vallado de Plaza de Mayo. Por el contrario, la Policía cierra con más frecuencia el tránsito por Rivadavia y Alsina.