La secretaria de Desarrollo Social municipal señaló que hubo una suba “fuerte” en la demanda social en los barrios de Rosario y afirmó que la situación “se agravó en los últimos meses”. La declaración tiene lugar después de que el Indec difundiera que el 32,2 por ciento de la población económicamente activa es pobre.

La secretaria de Desarrollo Social del municipio afirmó que hubo un “aumento fuerte” de la demanda social en los barrios de Rosario. Además, afirmó que esta situación “se agravó en los últimos meses”. La declaración tiene lugar después de que el Indec difundiera que el 32,2 por ciento de la población económicamente activa se encuentra en la pobreza.

Laura Capilla, encargada del área municipal, manifestó que a principios de este mes se reunieron por segunda vez con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y le llevó “datos precisos de las zonas más necesitadas de la ciudad”. “Se comprometieron a trabajar en conjunto con nuestros equipos para la tramitación de la Asignación Universal por Hijo y la pensión universal a la vejez”, destacó.

Según datos aportados por el municipio, desde agosto del 2015 al mismo mes del corriente año se registró un incremento del 28 por ciento en la demanda de las prestaciones sociales (solicitudes de Tarjeta de Ciudadanía, presencia de niños y familias en los Centros de Convivencia y asisztencia a comedores comunitarios).

Sobre los índices de pobreza e indigencia informados por el Indec este miércoles, Capilla sostuvo que la información no la “sorprendió”. “Hace meses que advertimos que la situación está empeorando, sobre todo en lo laboral. Las familias más vulnerables están perdiendo sus trabajos, a veces informales, o changas y esto los ubica en una condición de mayor vulnerabilidad”, comentó.

Más personas se atienden en centros de salud

A la situación planteada por Laura Capilla se suman datos aportados por el secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, quien dijo el pasado mes que hubo unos 8.000 nuevos pacientes en los centros de salud. Esto se debe a que se quedaron sin sus obras sociales al quedarse desocupados.

“En los centros de salud hubo una apertura de 2450 historias clínicas familiares, son 8000 personas. Un 25 por ciento es población que tenía cobertura y la dejó de tener por pérdida de trabajo”, dijo.