Esto sí que era impensable. Un mes antes de las elecciones presidenciales y a las puertas, hoy, del segundo debate, la campaña del candidato republicano Donald Trump eclosionó y entró en su peor crisis.

El magnate aparecía poco menos que solo, rodeado de reclamos para que renuncie y confrontado a un imparable éxodo de apoyos de su base y cancelación de actos.

Todo, como corolario de la ola de indignación y hartazgo por sus formas que se desató luego de que, anteayer, se conoció un audio en el que revela que, con su poder, hace “lo que se le antoja” con las mujeres. Un comportamiento sexual que luego detalla en términos vulgares.

“Es como un imán… no puedo parar… las tomo de la * y hago lo que se me antoja”, se escucha en la cinta.

La reacción, filas dentro y fuera del partido, fue tan fuerte que no sólo dejó la campaña colgando de un hilo, sino que obligó al controvertido magnate a afirmar dos veces en cuestión de horas que no pensaba renunciar.

“Tengo un enorme apoyo, no abandonaré a mi gente”, aseguró Trump. “Renunciar no es una opción”, reafirmó. No es la frase que se espera de un aspirante a la Casa Blanca a sólo un mes de las elecciones.

Se esperaba que pidiera disculpas. Pero con una fórmula muy a su estilo, devolvió el golpe acusando a la demócrata Hillary Clinton. “Lo mío son sólo palabras. Pero ella no sólo protegió las infidelidades de su marido, sino que acosó a sus víctimas”, dijo.

De modo impensado, la historia de esta insólita y atípica campaña parecía escribirse de nuevo.

En el partido, en tanto, se barajaban contrarreloj posibles nombres alternativos en el caso de que pudiera caber un reemplazo. De hecho, desde ayer, el número dos de la fórmula, Mike Pence, -que tampoco lo respaldó en la crisis- se convirtió en figura expectante.

Más de 130 legisladores dijeron que abandonaban su respaldo. Pence figuró entre los primeros. “Lo que ha dicho es moralmente inaceptable”, dijo el gobernador de Illinois.

“Como esposo y como padre, me ofendieron las palabras y las acciones descriptas por Donald Trump en el video. No perdono sus palabras ni puedo defenderlas”, añadió. Con eso, se evidenciaba la fractura de la fórmula republicana.

Otro tanto hizo el republicano de mayor rango en la estructura de poder. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que los republicanos se habían quedado “sin opción”.

No sólo eso, sobre la hora canceló un acto conjunto de respaldo a Trump en Wisconsin y, en cambio, uso la tribuna para denostarlo y deslizar posibles nombres sustitutos.

Ayer el senador por Arizona John McCain, ex candidato presidencial en 2008 y uno de los barones del partido, también le retiró su apoyo.

Trump parecía anoche desnudo y solo. Durante toda la tarde meditó si comparecía públicamente o no. Se esperaba un discurso al cierre de esta edición. Hasta entonces, sus negativas a renunciar fue a través de la red social Twitter. “Nunca abandonaré”, desafió.

Era tal la soledad y la desesperación del equipo de campaña que, en la espantada de figuras prominentes y la ausencia de dirigentes de referencia que alzaran la voz en su favor, tuvieron que apelar a la mujer del magnate, Melania.

Muda desde que se la descubrió copiando un discurso de Michelle Obama, rompió el silencio para pedir a los norteamericanos que “perdonen” a su marido y que, más que en el escándalo, piensen en “los graves problemas” del país y aprovechen la posibilidad de contar con “un gran líder”, como él.

Pero, aunque fue por escrito, ni siquiera Melania parecía persuadida. La ex modelo eslovaca y tercera mujer del magnate dijo sentirse “molesta y ofendida en lo personal” por los dichos de su marido. “Eso no representa al hombre que yo conozco”, matizó, al poner la cara y pedir disculpas en su nombre.

Lo que siguió fue una cascada de prominentes figuras republicanas anunciando que se apartaban de la campaña. “El único que no habla es él”, se le reprochaba.

El hartazgo y las dudas que durante meses rodearon la carrera de este candidato en el que nadie creía y que se convirtió en la sorpresa de la campaña parecieron, así, estallar con el escándalo.

El magnate neoyorquino tuvo que salir a pedir disculpas -aunque, en rigor, no lo fueron- por las expresiones abusivas y lascivas que hizo en el video de 2005. La cinta fue difundida anteayer por la tarde por el diario The Washinton Post y, desde entonces, el Partido Republicano y su candidatura es un terremoto.

En el video se oye a Trump en una conversación privada con el presentador Billy Bush, en la que hace comentarios machistas y explica con vulgaridades cómo se sobrepasa con las mujeres.

Hoy, cuando arranque el segundo debate esto será seguramente de lo primero en hablarse. Comenzará a partir de las 21, las 22 de Argentina. Promete estar movido.