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martes 3 de agosto de 2021

Investigan si hubo un tercer hombre en la escena del crimen de Lucía

Foto: Clarín

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En medio de un gran desorden, de envoltorios para fraccionar cocaína, una balanza de precisión y blisters de pastillas, además de “objetos para uso sexual”, en la casa donde fue asesinada el sábado Lucía Pérez, la policía halló tres preservativos usados.

La pericia sobre ellos, principalmente, entre otros elementos de prueba, podría develar una sospecha de los investigadores: que en la violación y posterior asesinato de la adolescente de 16 años podría haber una tercera persona involucrada.

“A nosotros nos dijeron que podría haber un menor con estos dos animales, pero no lo sabemos. No queremos acusar a nadie, sólo que se sepa qué pasó”, dijo a este diario el papá de Lucía, Guillermo Pérez, en su casa de la calle Nápoles, cerca de Punta Mogotes. El hombre se refiere a los dos imputados y detenidos por el crimen, Matías Farías, de 23 años, y Juan Pablo Offidani, de 41, y a una presunción de la misma fiscal del caso, María Isabel Sánchez, que en la conferencia de prensa donde reveló cómo murió la joven (“sufrió una agresión sexual inhumana”, dijo), contó que alguien pudo haber ayudado a los imputados a preparar el cuerpo para llevarlo a una sala de salud.

Farías vivía en la casa de Racedo al 4800 en Playa Serena, al sur de la ciudad, adonde en la mañana del sábado fue Lucía Pérez. Al parecer, a la chica la había conocido en los alrededores de la escuela media N° 3, donde ella estudiaba, y la zona donde los imputados se dedicaban a vender drogas. En esa casa Lucía fue sometida a torturas que le provocaron la muerte. “Se le proveyó de cocaína en abundancia, también de cigarrillos de marihuana y, mermada su voluntad, se la sometió a un vejamen terrible, ya que fue violada vía vaginal y anal, no sólo con el pene del hombre que lo hizo sino también utilizando un objeto romo, como pudo haber sido un palo, lo cual motivó que por reflejo vagal se produjera la muerte de la niña”, explicó la fiscal Sánchez.

A los dos hombres los detuvieron un día después del crimen. Andaban en la camioneta de Offidani, vendiendo estupefacientes. Llevaban casi medio kilo de marihuana, cocaína y billetes. En esa misma camioneta la llevaron a Lucía a la sala de salud del barrio Playa Serena, tras lavarla y vestirla. Pretendían hacer creer a los médicos que “se desplomó” a causa de una sobredosis de cocaína. Los resultados de la pericia médica revelaron otra cosa. A Farias y Offidani se les imputa un delito que les podría deparar cadena perpetua, “violación seguida de muerte agravada por la provisión de estupefacientes, y homicidio criminis causa”.

Los dos hombres se negaron a declarar y ayer se les extrajo muestras de sangre para cotejar con el material genético que se obtuvo en la escena del crimen. La pericia es clave para determinar el grado de participación de los imputados. “No hay dudas de las responsabilidad penal, aunque con distinto grado de participación”, dijeron en la fiscalía. Por medio de su abogado, Offidani solicitó que se le practique un estudio de ADN. Sánchez, además, pidió que se realicen pericias psicológicas y psiquiátricas a ambos.

El hermano de Lucía informó que el sábado próximo se realizará en esa ciudad una marcha para pedir Justicia.

“De la manera que nos podrían ayudar más, no sólo a nosotros como familia sino a las demás familias y chicas que pasaron por hechos similares, es acompañándonos el sábado que vamos a estar haciendo una marcha”, manifestó Matías Pérez, en diálogo con radio Belgrano.

Matías aseguró que su hermana “era una buena chica, una persona que iba a la escuela todos los días y no era una drogadicta como la difamaron primeramente”.

“Como hermano me tocaron vivir años muy lindos y, gracias a Dios, pude acompañarla siempre que necesitó”, concluyó el joven, quien añadió que en las próximas horas la familia dará a conocer el horario y el lugar de la concentración

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