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martes 21 de septiembre de 2021

Cuando el arte es terapéutico

Foto: Clarín

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¿Es posible perdonar, soltar y sentirnos renovados? Esa era la pregunta que Clara se repetía mientras las lágrimas no dejaban de recorrer sus mejillas. “No puedo más, se me vino el mundo abajo, no sé si podré soportarlo”.

Así lo decía desconsolada ante tantas desventuras: el reciente fallecimiento de su amado tras una enfermedad dolorosa, las peripecias económicas a las que se tuvo enfrentar, y la reedición de otros viejos pesares que creía había sanado. Heridas de la infancia y de la juventud se reabren frente a la sensación de abandono; otra vez la soledad y el temor (conjunción perfecta) para caer en la trampa del desamparo.

Las emociones reprimidas ante las injusticias vividas cobraron vigencia con una fuerza descontrolada: ira, resentimiento e impotencia, consiguiendo que Clara no lograra conciliar el sueño, perdiera peso y fumara compulsivamente. Su apariencia física evidenciaba su malestar existencial. Ella fue víctima de maltrato durante la infancia, y en la juventud volvió a padecerlo. Una pareja tóxica y violenta que la sometió a humillaciones indescriptibles. Con una pequeña hijita a cuestas rehízo su vida, se rearmó, trabajó duro y le dio educación y cuidado.

¿Pero cómo pudo salir de esa encrucijada? Adulta y consciente de que las emociones nos predisponen a la salud o a la enfermedad, es que decidió “sanar” desde lo más profundo, eligiendo bucear en su interior, descubrir qué la condujo a relacionarse con maltratadores (excepto esta última pareja que acababa de fallecer) eligiendo perdonarse, perdonar, barajar para empezar de nuevo. Comienza así un trabajo arduo de introspección, reflexión, búsqueda y aceptación. Participa sostenida y comprometidamente en encuentros de arteterapia conjuntamente con acompañamiento psicológico convencional. No resultó nada fácil. Identificar a la propia madre como fuente del dolor, aceptar que lo que sucedió no tiene vuelta atrás, fue un desafío al que se tuvo que enfrentar con intensa pena. Es “terrible” reconocer que de quien uno espera cuidado, amor y ternura, reciba agresiones y abandono. Pero allí está esa mágica capacidad que poseemos los seres humanos de sobrellevar las situaciones traumáticas o dolorosas: la resiliencia, capacidad que consiste en enfrentar-atravesar y superar experiencias que nos dañaron literalmente.

A este maravilloso proceso llega en parte, a través de Arte terapia con orientación junguiana. Carl Jung fue un médico psiquiatra y psicólogo suizo, nacido en 1861, quien propuso la existencia de un inconsciente colectivo en el que localiza a los arquetipos. Jung sostuvo que la fuente de toda creatividad humana proviene de ese inconsciente. Y esto es lo que posibilita a esta innovadora terapia el revertir situaciones de conflicto emocional. Por ejemplo, la autoestima (entendida esta como la valoración que hacen de nuestra persona), puede verse favorecida conectando con arquetipos que ofrecen modelos de fortaleza, grandeza, magnificencia o gran autonomía.

El proceso creativo permite que emerjan los conflictos o problemas a través de lenguajes verbales y no verbales. El dibujo, la pintura, la expresión corporal, la dramatización, entre otras prácticas, son herramientas que operan como válvulas de escape. El terapeuta solo acompaña al consultante para que resignifique las expresiones del cuerpo mente y alma que necesitaban revitalizarse.

El arte y la creatividad son aspectos inherentes al ser humano, todos podemos desarrollarlas e incorporarlas como herramientas que habilitan la expresión y muchas veces conducen al alcance de un equilibrio emocional.

Las sesiones de Arte terapia pueden ser grupales o individuales y los participantes interactúan con materiales plásticos (pinturas, collages, etc.), literatura, música, y hasta el propio cuerpo; llevando a cabo un proceso de autoconocimiento, de aceptación y avance sobre sus problemáticas.

Luego de mucho hacer creativo y reflexivo hoy Clara disfruta de su vida, trabaja dando clases de lo que le gusta es colaboradora en grupos de autoayuda, trabaja en organizaciones de carácter solidario y cuida a su madre cada vez que ella lo necesita.

*Graciela Beatriz Tavella es Lic. en Ciencias de la Educación y Terapeuta en Arte terapia con orientación Junguiana.

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