En el José Dellagiovanna, Tigre logró llevarse tres puntos gracias a una inesperada ráfaga que en 10 minutos le significó tres goles y la posibilidad de revertir un marcador que había comenzado en contra ante Unión. El resultado final fue 3-1.

Lo único que explicó la ventaja de Unión en el marcador durante la primera etapa fue la acertada irrupción de Emanuel Brítez por el segundo palo para meter una palomita letal y cambiar el recorrido del balón, tomando a contrapié al arquero Nelson Ibáñez.

Más allá del gol, el trámite en lo inicial fue magro. Lo había perdido mano a mano, apenas comenzó el partido, Guido Vadalá. También pudo haber cambiado las cosas el Chino Luna, pero no llegó a girar adentro del área. Luego repartieron la pelota hasta la aparición de Brítez.

Durante media hora, el complemento fue una proyección de lo sucedido en la primera parte. Casi sin hacer trabajar a los arqueros, la pelota pasó de camiseta en camiseta sin una conexión eficaz para alcanzar las áreas.

La siempre vigente dinámica de lo impensado se sobrepuso a todos los pronósticos a falta de 15 minutos para el final del duelo, cuando una ráfaga sobrevoló Victoria y favoreció al local. Erik Godoy empujó en el centro del área a la red un córner desde la izquierda y emparejó las cosas.

Desde allí, el árbitro Ariel Penel tomó el protagonismo y cobró, acertadamente, dos penales a favor del Matador en 5 minutos: Carlos Luna facturó por duplicado. El primero por una mano de Brítez –quien se fue expulsado por doble amarilla– y el segundo por una infantil falta de Martín Rolle.

El dueño de casa alcanzó la línea de los 9 puntos y su segundo triunfo en el torneo. Los santafesinos, que pusieron mayoría de suplentes de cara al choque por Copa Argentina que sostendrán ante River esta semana, quedaron varados en la mitad de la tabla con 8 unidades.