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martes 24 de mayo de 2022

El cierre de los tambos, una amenaza para la región

Foto: La Opinión

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Además de la pérdida del valor productivo y de las fuentes de trabajo directas, pone en aprietos a las pequeñas industrias. La cooperativa “22 de Marzo”, ex Lugui, es otra de las empresas que sufre las consecuencias.

Hacia abril del año pasado, 13 de los 16 empleados habían conformado la cooperativa “22 de marzo”, fecha en la que decidieron ponerle el pecho a las balas y pasar a ser protagonistas. Hoy, con un gran camino recorrido, operando como una empresa más y con mercados ganados, está a merced de la provisión de leche en un contexto donde el cierre de tambos ya no es noticia.

“Dentro de todo estamos bien. Demasiado bien arrancamos, la expectativa que teníamos se cumplieron, haciendo bien las cosas uno va para delante. Lamentablemente el tiempo nos jugó una mala pasada con tanta lluvia, ha caído mucho la producción láctea y ahora se nos complica un poco conseguir leche. Dentro de todo la pudimos sacar adelante”. El que habla es Gustavo Novara, uno de los que dio un paso al frente a la hora de elegir soldados dispuestos a cualquier batalla cuando Lugui iba desapareciendo. De su tono empieza a brotar la impotencia que significa no poder producir.

Un rápido crecimiento

Sobre los pasos que fue dando la cooperativa, desde la desaparición de la Lugui hasta la esforzada conformación de la “22 de Marzo”, Gustavo contó que “tenemos los papeles en orden gracias a Dios. Fueron muchos trámites, muchos viajes y de a poquito se fue haciendo todo. Falta nada más registrar la propia marca, que va a salir con el mismo nombre de la cooperativa”.

Respecto del abastecimiento de leche para el funcionamiento de la fábrica Novara precisó que “realmente no nos alcanza para cumplir la demanda. Cumplimos hasta donde llegamos y tratamos de conseguir más leche, pero se nos complica. Necesitaríamos tener un promedio diario de 17.000 a 20.000 litros, pero estamos teniendo un promedio de 10.000 u 11.000 litros. Tenemos clientes que están esperando que les digamos que sí, que tenemos mercadería para poder venderles. Pero lamentablemente tuvimos que decirles que no porque no llegamos a cumplir con los pedidos”.

Una situación que genera mucha impotencia, fundamentalmente luego de todo lo que tuvieron que pasar los muchachos de la ex Lugui, que en un momento vieron truncas sus posibilidades de seguir trabajando. Novara contó sus sensaciones: “da bronca, uno piensa que jugó una mala pasada el tiempo… Yo creo que lo peor lo pasamos, la falta de leche se va a componer en algún momento. Tenemos la expectativa que la leche va a aumentar y la cosa no se va a venir abajo. Lamentablemente uno tiene la noticia de que por ahí cierra un tambo, la situación climática y el poco valor de la leche hace que los tambos cierren.”

En este momento la cooperativa, al igual que al comienzo de su funcionamiento, recibe leche desde la cooperativa de María Juana, “la que puede mandar porque lamentablemente ellos también están complicados” precisó Gustavo. Y agregó que “ya estamos comprando nuestra propia leche”. Lo consultamos sobre el cierre de tambos y nos contó que 3 establecimientos que le enviaban materia prima ya no operan. Pero el temor es latente ya que de los que quedan “hay 2 que están complicados, se están quedando sin pasturas y lamentablemente tienen que cerrar el tambo o trasladar las vacas a otro lado, que es prácticamente lo mismo”.

Sin tregua

El destino parece poner escollos exagerados en el camino de estos 13 valientes. Lo que antes era la desaparición de la fuente laboral ahora es la falta de la materia prima. La empresa sigue manteniendo todos sus trabajadores, aunque según Gustavo con la leche que están recibiendo “a veces estamos sobrando. Para mantenernos los 13 y bien, como corresponde, mantener la fábrica y hacer alguna inversión necesitamos esos 17.000, 20.000 litros de leche por día”.

La coyuntura obliga a buscar alternativas para mantener la producción y Novara explicó que “estamos buscando alguna otra cooperativa que tenga disponibilidad de leche. Pero todo el departamento Castellanos está complicado, todos pasan por la misma situación que nosotros. Si hay alguien que tenga la posibilidad de vender leche nos haría un gran favor”.

La incertidumbre no logra que la gente de la “22 de Marzo” se olvide de las ayudas recibidas un año atrás, en aquel momento tan difícil del cierre de la Lugui. Por eso Gustavo Novara aprovechó para agradecer “por acordarse de nosotros. Mucha gente nos ayudó, eso no se olvida, así que vamos a seguir adelante”.

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