Con 498 votos a favor y 114 en contra, el oficialismo superó la primera etapa de votación en el Parlamento. La salida formal tendría lugar en marzo.

El divorcio de Gran Bretaña de la Unión Europea pasó otra prueba de fuego. Tras el fallo histórico que forzó a la primer ministra Theresa May ir primero a votación parlamentaria para activar el Brexit, la Cámara de los Comunes aprobó ayer, con 498 votos a favor y 114 en contra, la autorización.

El resultado en general no sólo significó un amplio triunfo del oficialista Partido Conservador, sino que terminó de confirmar la profunda crisis interna que vive el opositor Partido Laborista, que votó dividido.

Cerca de una treintena de diputados laboristas se rebeló contra la disciplina de voto impuesta por su líder, Jeremy Corbyn, y se alineó en contra del proyecto de ley del gobierno, junto con el Partido Nacionalista Escocés (SNP) y la mayoría de los liberaldemócratas.

La votación de ayer fue apenas el primer paso que el gobierno de May necesitaba superar para activar formalmente la salida de la Unión Europea. Ahora el proyecto de ley deberá ser votado en particular la semana próxima y, recién allí, será ratificado definitivamente por la Cámara de los Lores.

La aprobación del Parlamento para activar el Brexit se volvió necesaria para el gobierno británico, ya que el Tribunal Supremo falló que el Ejecutivo debía pedir permiso a los diputados para activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, la formalidad que dará inicio a dos años de negociaciones entre Gran Bretaña y los 27 socios comunitarios restantes.

Ante esta decisión judicial, May decidió apurar el debate parlamentario para mantener el plazo máximo que había dado públicamente para iniciar la salida formal del bloque europeo: el próximo 31 de marzo.

El proyecto de ley que debatieron y votaron en general los comunes lleva el nombre de “Proyecto de ley de la Unión Europea (Notificación para la retirada)”, y en él se destaca que el Parlamento otorga a May “el poder para notificar, en virtud del artículo 50 (2) del Tratado de la Unión Europea, la intención del Reino Unido de retirarse de la UE”.

El 23 de junio pasado, los británicos, a través de una consulta popular, apoyaron por mayoría salir de la UE.

Pese a que la oposición laborista fue uno de los mayores defensores de mantenerse dentro del bloque europeo, ahora su líder, Corbyn, pidió a sus diputados que voten a favor del proyecto. Sin embargo, muchos miembros de su partido y aliados priorizaron su rechazo al Brexit y lo desoyeron.

Una vez que el Parlamento dé la autorización final al gobierno, May ya prometió que comenzará de inmediato las negociaciones con sus socios de la Unión Europea, las cuales deberían terminar en 2019.

Horas antes del inicio de la sesión parlamentaria, durante la ronda semanal de exposición ante la Cámara de los Comunes, May informó que mañana presentará al Parlamento el esperado “libro blanco” sobre el Brexit, en el que se especificarán los objetivos de negociación.

En su discurso del mes pasado, May confirmó que quiere sacar al Reino Unido del mercado único europeo a fin de controlar la inmigración. Lo reiteró ayer, al mostrar su intención de solucionar la inmigración de los ciudadanos comunitarios que residen en Gran Bretaña, pero siempre que sea recíproco para los británicos que viven en otros países del bloque europeo.

El camino del Brexit

Comunes

La Cámara de los Comunes votó ayer a favor del proyecto de ley que autoriza al gobierno a entablar negociaciones formales con la Unión Europea sobre el Brexit

Lores

El texto irá ahora a la Cámara de los Lores, pero en caso de cambios, la última palabra quedará para los Comunes

Suspensión

A partir de entonces, podrá suspenderse el Tratado de Lisboa, lo que a su vez abrirá dos años de negociaciones con la UE