Es poco probable que la salida de la Unión Europea ayude a reducir significativamente la inmigración, de acuerdo a lo que reveló un estudio sobre el tema.

Es poco probable que el Brexit ayude a reducir significativamente la inmigración en el Reino Unido como es el deseo de los partidarios que votaron abandonar la Unión Europea (UE) en el referéndum del 23 de junio pasado, según reveló un estudio sobre inmigración.

La inmigración fue un aspecto clave del referéndum realizado el año pasado, en el que el 52% de los británicos votó a favor de salir del bloque y muchos de los que respaldaron al llamado Brexit lo hicieron porque quieren que Gran Bretaña tenga un mayor control en la circulación de personas, lo cual resulta difícil bajo el principio europeo de libertad de movimiento.

El informe, publicado por la organización Global Future sugirió que con controles más estrictos, como prometió la primera ministra, la conservadora Theresa May, sólo tendrá un impacto marginal de hasta un 15% en relación con la cantidad de inmigrantes que ingresaron hasta junio de 2016.

La inmigración neta anual, es decir la diferencia de los que arriban y de los que salen del país, es de 336.000. El ex ministro David Cameron había prometido limitar la cifra a 100.000 inmigrantes anuales.

Pero según el informe, esa cifra sólo se reduciría a 285.000, y advirtió, a la vez, que los futuros acuerdos de libre comercio con países no pertenecientes a la UE aumentaría nuevamente esa cantidad.

“Ha habido un considerable debate sobre las consecuencias de abandonar el mercado único, pero muy poco sobre si poner fin a la libertad de movimiento de personas tendría algún impacto en lo que muchos esperaban”, dijo Gurnek Bains, director de Global Future.