Fue tras el encuentro de esta tarde la cúpula de la central obrera. Pese a las diferencias internas, los triunviros los anunciaron juntos. En septiembre definen si van al paro.


En un clima de tensión, el Consejo Directivo de la CGT analizó por primera vez luego de las PASO la decisión de protestar en Plaza de Mayo contra el Gobierno y decidió ratificar la marcha fijada para el martes 22 de este mes. Además, decidieron reunir al Consejo Confederal a mediados de septiembre, para definir si van al paro contra la política laboral de Cambiemos.

“Se ha ratificado lo resuelto en el plenario nacional de Ferro, para convocar a una movilización de protesta el martes 22 a Plaza de Mayo, con la agenda que es de público conocimiento”, señaló Juan Schmid, acompañado por los otros dos jefes cegetistas Carlos Acuña y Héctor Daer, después de una reunión de la conducción cegetista realizada en la sede de Azopardo 802.

Schmid indicó que la protesta del martes próximo se llevará a cabo “a partir de las 15, para que termine antes de las 17”, además de aclarar que la iniciativa contará con “oradores” de la central.

Las versiones que circulaban en el mundo sindical sostenían que había posiciones encontradas entre los distintos grupos internos. El moyanismo era el que impulsaba la marcha con más ímpetu, en tanto que el grupo de los Gordos era el más reticente.

Los Gordos, alineados con Héctor Daer, quedaron como los únicos oponentes a la medida. Sus aliados de siempre, “los independientes”, esta vez inclinarían la balanza hacia los moyanistas.

La encrucijada en la que se encontraba la CGT era compleja: los que abogaban por la medida de fuerza se basaban en que la decisión la tomó “un Plenario de delegados de manera orgánica”.

Pero políticamente armar la marcha los pondrá en una situación incómoda frente al Gobierno que viene fortalecido tras las PASO y justo cuando se abren varios frentes: una posible reforma laboral, la actualización de Convenios y una avanzada judiciales contra los gremios, según denuncian desde el sindicalismo.

Justamente por ese escenario es que Los Gordos proponían desactivarla.

Además, sobrevuela el temor en el sindicalismo de que haya incidentes. Si hay oradores, muchos pedirán paro y hasta esa instancia casi ningún sector se anima a avanzar. Ni los gremios del Transporte que son los que pueden garantizar el éxito de una huelga.

Es por eso que también se barajaba, previo a las PASO, bajarle el volumen a la marcha: es decir solo movilizarse y que no haya oradores.

Sobre todos estos frentes discute la CGT y si no hay acuerdo, sobrevuela otro fantasma: la fractura.