Las dos Coreas celebraron hoy un nuevo encuentro de alto nivel en la frontera entre ambos países, y Pyongyang propuso que su delegación para los próximos Juegos Olímpicos viaje al Sur por la frontera terrestre, mientras que, en Canadá, la representación de Estados Unidos abogó por más vigilancia militar.

El cónclave coreano constituyó un respiro para la región después del pico de tensión que vivió el año pasado a raíz de las constantes pruebas armamentísticas de Pyongyang, de los ejercicios militares de Seúl y Washington, y de una interminable escalada verbal entre Donald Trump y Kim Jong-un.

La reunión arrancó alrededor de las 10 (22, hora de ayer en Argentina) en el Pabellón de la Paz, en la franja sur de la aldea de Panmunjom, corazón de la frontera militarizada que divide ambos países, informó el Ministerio de Unificación de Corea del Sur, según citó la agencia de noticias EFE.

En la reunión, Pyongyang propuso la asistencia de unas 230 animadoras norcoreanas a los Juegos Olímpicos que comenzarán el 9 de febrero próximo en el condado surcoreano de PyeongChang, dentro de una delegación más amplia con atletas y artistas, y sugirió que la comitiva viaje al Sur cruzando la frontera terrestre y no en avión a través de China.

Esta iniciativa –de gran valor simbólico– conllevará, no obstante, complicaciones de seguridad ya que se trata de una zona altamente militarizada por dos países, que aún se encuentran técnicamente en guerra.

Las famosas “brigadas de animadoras” norcoreanas ya han estado presentes en otros eventos deportivos celebrados en territorio surcoreano y se sumarían a la orquesta de más de un centenar de integrantes que Pyongyang ha ofrecido para actuar en los Juegos.

La de hoy fue la segunda reunión de alto nivel intercoreana en poco más de una semana, después de que el último 9 de enero ambos países celebraron su primer encuentro de este tipo en dos años y acordaron la convocatoria de futuras reuniones militares para evitar nuevos roces y el envío de una delegación norcoreana a PyeongChang.

La delegación del Sur estuvo encabezada por el viceministro de Unificación, Chun Hae-sung, mientras que la del Norte tuvo al frente a Jon Jong-su, vicedirector de la entidad que gestiona asuntos intercoreanos en el Norte. Ambas delegaciones constan de tres miembros.

Al mismo tiempo que las dos Coreas profundizaban este nuevo acercamiento, en Vancouver, Estados Unidos -el principal impulsor de las sanciones internacionales contra Corea del Norte- encabezaba el último día de una cumbre internacional dedicada exclusivamente a la cuestión norcoreana, pero sin la presencia de Pyongyang o Beijing.

Los estados participantes, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia y Japón, acordaron aumentar la vigilancia marítima sobre Corea del Norte y elevar el costo económico y político que paga ese país por sus repetidos ensayos de armas, aunque evitaron referirse al bloqueo naval.

Una de las potencias no invitadas, China, fue la primera en rechazar las conclusiones de la cumbre, a la que acusó de responder a “la mentalidad de la Guerra Fría”.

“Sólo puede dividir a la comunidad internacional y debilitar los esfuerzos para solucionar adecuadamente la cuestión”, sentenció el vocero de la Cancillería china, Lu Kang.

Lu recalcó que “sin la participación de las partes importantes de este asunto la reunión no puede ayudar a ofrecer soluciones adecuadas”, además de que cuestionó de nuevo la “legalidad” del encuentro de la ciudad canadiense.

El gobierno chino, en cambio, pidió poner todo el apoyo internacional detrás del diálogo entre las dos Coreas, impulsado por ahora por las cuestiones olímpicas.

Durante su reunión de hoy, Norte y Sur acordaron además que la participación de deportistas norcoreanos en competiciones oficiales de PyeongChang se determine conjuntamente con el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Comité Paralímpico Internacional (CPI), con lo que Corea del Norte podría debutar en unos Juegos Paraolímpicos invernales.

En la agenda de la reunión, sin embargo, no apareció la petición del Sur para organizar una reunión a mediados de febrero de familias separadas por la guerra entre ambos países, durante los primeros años de la década de 1950, y, que de ser aceptada por el Norte, tendría lugar en torno a las mismas fechas que las competiciones en PyeongChang.

Pyongyang está preparando, por su parte, una serie de eventos militares para el 8 de febrero –la víspera de la ceremonia inaugural de los Juegos– para celebrar el 70 aniversario de la fundación de las actuales fuerzas norcoreanas.

Esta conmemoración podría incluir desfiles militares y exhibiciones de armamento norcoreano, según publicó hoy la web especializada NK News, y el gobierno comunista invitó a delegaciones extranjeras al evento en Pyongyang. No está claro aún si Seúl participará.