Los gobiernos de Rusia y de China celebraron hoy el encuentro previsto para mayo próximo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano Kim Jong-un, anunciado anoche en la Casa Blanca con vistas a iniciar una ronda de negociaciones sobre la desnuclearización de la península de Corea.

“La vemos como un paso en la buena dirección. Espero que se ponga en práctica”, dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, en una conferencia de prensa en Addis Abeba, Etiopía, acerca de la que será la primera cumbre entre un mandatario norcoreano y un presidente estadounidense.

Lavrov consideró además que la reunión entre ambos líderes “sin ninguna duda, es necesaria para normalizar la situación en la península coreana”.

Por su parte, un portavoz de la cancillería china afirmó que el conflicto coreano “sigue avanzando en la dirección correcta” y recalcó que Beijing apoya solucionar los problemas por la vía del diálogo.

“Estamos muy contentos de que Corea del Norte y Estados Unidos finalmente hayan dado este paso”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, citado por las agencias de noticias EFE y DPA, y expresó su deseo de que “todas las partes puedan mostrar valentía política y tomar decisión” para una solución pacífica del conflicto.

China y Rusia, ambas potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, abogaron durante todo el año pasado por una salida diplomática al conflicto provocado por los continuos ensayos nucleares y con misiles de Pyongyang, en una abierta diferencia con la postura de Washington, que impulsó el camino de las sanciones contra Corea del Norte.

Según Lavrov, la reunión en mayo entre Kim y Trump, que hasta el año pasado sostuvieron una escalada verbal de alto voltaje que elevó la tensión en la región y en Occidente, debe conducir a que se reanuden las negociaciones en varios formatos, y saludó el acuerdo entre Seúl y Pyongyang para celebrar previamente una cumbre intercoreana en abril, que tendría lugar en la frontera entre ambos países.

“Debe abrir el camino a la reanudación de un proceso negociador en diversos formatos con el fin de arreglar el problema nuclear de la península coreana en base a los principios establecidos en las negociaciones a seis bandas y en el Consejo de Seguridad de la ONU”, añadió.

Por su parte, Geng subrayó en rueda de prensa que “la cuestión nuclear en Corea se está moviendo en la dirección adecuada” y dio la bienvenida “a las señales positivas dadas por Estados Unidos y Corea del Norte en el sentido de conducir un diálogo directo”.

En esa línea, llamó a “todas las partes” a “sostener este positivo momento, forjar sinergias y trabajar juntos para restaurar la paz y la estabilidad en la península de Corea”.

Trump aceptó una invitación del líder de Corea del Norte para iniciar una ronda de negociaciones sobre el programa nuclear norcoreano en un lugar aún no decidido, según confirmó anoche en la Casa Blanca el consejero de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong.

El portavoz chino no aclaró hoy si China podría ofrecerse para albergar esa reunión, y se limitó a decir que su país “continuará con su papel positivo” en la búsqueda de una solución negociada a la crisis.

Por último, reivindicó la propuesta de su país de “doble suspensión”, en la que Seúl y Washington debían detener sus maniobras militares a cambio de que Corea del Norte frenara sus pruebas nucleares, como una salida que allanó la distensión del conflicto.