Debería tratarse, de manera urgente, mediante decreto de necesidad y (mucha) urgencia, una serie de medidas para hacer menos cruel la salida de los feriados largos, sobre todo para quienes tienen un empleo público con estabilidad laboral e inestabilidad espiritual.

La sugerencia viene de un usuario de servicios públicos, sean o no del Estado, que tiene la horrible tarea de acudir a realizar trámites “el día después” de los cinco días de lobotomía que es la grosería del “desconectarse”.

El decreto debería incluir todo tipo de interrupción del descanso del empleado por parte del patrón, funcionario a cargo o capataz. Llamados a las 2 AM en el día 3 de encierro para preguntar cómo está la familia, con la estrategia variable de hacerlo a las 7 de la mañana para anticiparse al narcótico “noni” que, como todos saben, es un viaje de ida si se extiende hasta la hora 11.

Cinco días, es una entrada a boxes demasiado extensa y no puede ser comparada con las vacaciones. Sea en enero o febrero, cada vacacionante puede ser vuelto a la realidad con el insulto -o sopapo en la nuca- por sus compañeros en caso de pelotudización aguda.

La tragedia se produce cuando el estado de onanismo es generalizado y no hay quien pueda sacar del sopor somnífero a la masa que se encuentra en un estado de baboseo ansiolítico propio de una vuelta de clonazepan “para todos que yo pago”.

El primer indicio de la catástrofe puede usted observarlo apenas llega al centro de atención en cuestión. El expendedor de números se encuentra vacío y antes del mostrador, puede usted observar, varias docenas de expectantes inocentes que pretenden ser atendidos.

El primer consejo que se puede brindar, para evitar males mayores, es no concurrir al encuentro de quien está detrás de la trinchera enbizcochándose el paladar con restos de harina y grasa. Podrá observar que los empleados en cuestión se encuentran descentrados en una charla apática sobre lo que hicieron en sus respectivos hogares, viajes cortos, o salidas intrascendentes.

¡No hicieron nada! Se les pasó hasta ver un partido de fútbol como para tener en común alguna charla, por lo que siquiera podrá interrumpir charla alguna y llama la atención de quien debería atenderlo corre el riesgo de ser deglutido en un bostezo de sacristán (dícese de la apertura bucal que deja al descubierto el campanario pre-faringeo).

El Estado no se hace cargo de nada, ni siquiera de estas maratones onanistas grupales de largo aliento y seguro desaliento. No hay nada que hacerle, la ciudad, con todos sus componentes, arrancará recién el jueves con algo de ritmo con la única meta de llegar al viernes rápido para repetir, al menos, dos días de carencias de motivaciones.

¿Cómo salir de la apatía?

Como siempre, la parte privada -privada de escrúpulos- siempre tiene una idea para llamar la atención. Ahora se le ocurrió convocar a la fiel compañera de los infieles, Natacha Jaitt, para que prenda el lavarropas, en modo centrifugado, con la generosa inclusión de estiércol -si es de humano mejor- para repartir la bosta a diestra y, sobre todo a siniestra. El tema tiene que ser tan bajo y terrible que suprima la capacidad de asombro de telespectadores o webones usuarios de escándalos de diferentes tipos -con tipas-. Se deben incluir: jugadores de fútbol, algún político caído en desgracia y mendiga un rato de cámara y periodistas -fundamental- para replicar el escándalo. Para el caso, como lo es el abuso infantil, deberá evitarse hablar de las víctimas o pensar en ellas, eso puede producir algún sentido extraño, cercano a la coherencia, que podría hacer que se tomen las cosas demasiado en serio, y ninguno pretende semejante cosa ¿o no?. El gobierno sabe que no hay INDEC para medir la pobreza cultural por lo que no es una variable que desee disfrazar con porcentajes falsos. No hay que escatimarle a la pelotudez, a falta de conflictos reales buenos son los rumores incomprobables.

El quilombo, no necesariamente, hará que la salida del feriado sin fin sea activa pero al menos habrá un tufillo a materia orgánica que puede dar esperanzas de vida.

Tenga en cuenta que hace 2018 años, culpa de un malentendido, empezaron a contar los años desde cero y la veracidad de los hechos se discutieron hasta el cansancio, la muerte y las cruzadas. Al lado de semejante discusión Jaitt, es la virgen María con artrosis, por lo que no podemos quejarnos, tanto, de las polémicas sin mucho sentido.

Recomendamos no esperar que la solución a su malestar, caiga del cielo, porque así como están las cosas lo único que puede venir de arriba es la estación espacial china que, seguro, va a terminar cayendo en EEUU que es donde siempre pasa todo aunque no pase nada.

Deje de mirar ¡Por favor! El pronóstico extendido, se sabe que “siempre que llovió paró” pero la sabiduría popular que no necesitó de gran observación científica para manifestar la húmeda paráfrasis no tiró nada interesante en cuento a la continuidad histórica de si hay previsibilidad de si cada vez que paró, llovió.

Escuche bien: “no va a llover”. La temperatura va a bajar sólo para tomar impulso en el salto, el otoño es una estación en extinción o apenas una copia trucha del verano.

Por lo demás en Notife tampoco encontrará algún tipo de motivación para comenzar este mes que antes era con “viento del sur o lluvia de abril”. Eso de ser una “excepción a la regla” es, además de peligroso, innecesario. Tenemos muchas cosas para contar, informar y revelar, pero hoy no da… mejor lo dejamos para la semana que viene.