Las semanas, o esos siete días que nos separan de entrega a entrega, cada vez son más crueles con la noticia. La toman, la exprimen, la digieren y la escupen, para evitar la metáfora escatológica que más se correspondería con una realidad tufienta que camufla cualquier aroma agradable.

Notife

El lunes pasado apenas habíamos rozado un tema que asomaba y que tenía como epicentro al abuso infantil. Horas antes, una muchacha de nombre Natasha, había concurrido al programa de Mirtha Legrand en donde había encendido el ventilador, a pesar de que en el estudio había aire acondicionado. Se dedicó a dar nombres, muchos de quienes estarían implicados en casos de pedofilia y una red de prostitución infantil. Su denuncia fue sumamente efectiva, ya que en sólo una semana, los aludidos se defendieron, se excusaron atacaron, recibieron disculpas por los daños recibidos y aceptaron la infamia para luego perdonar.

Bien por todos, de estar en el centro de la escena de los casos de abuso infantil y derivaciones perversas, pasaron a ocupar el medio del ring los famosos que ya son conocidos tanto por sus caras como por sus vidas. ¿Los niños abusados? Tema menor, es mucho más importante un “mediático” vilipendiado mediáticamente.

De la visibilización horrenda de cientos casos de abusos que empezaban a emerger de lo más oscuro de la clase media alta que consume, sexualmente, infancia, todo pasó por la picadora de sesos que es el club del chisme. Los pibes abusados y los adultos abusados de pibes por mayores que aún siguen frente a menores, volvieron al ostracismo. Fin de la historia, sin llegar a terminar el chiste del primer acto.

 

Brasil, lara lara

Por penales, el debate sobre la situación penal del expresidente paulista, Lula Da Silva, se definió en contra de su libertad física y cívica de poder ser candidato a presidente del Brasil en las elecciones que se llevarán a cabo en octubre de este año en el vecino país.

En Argentina, muchos hablaron de la calidad institucional de un Estado que transmitió en directo el debate sobre la aceptación -o nó- del habeas corpus para que zafe al petista de la cárcel. Marcaban la diferencia de institucionalidad con la Argentina. Claro, la causa que llevó a la prisión al ex presidente, refería a un departamento en un balneario de quinta categoría en el extenso litoral marítimo brasilero.

No se trataba de un patrimonio de millones de dólares, mega inmobiliarias y hoteles y departamentos alquilados, sin usar, por abastecedores del Estado. Muchos dijeron “el que robó, robó y si es cierto se jorobó”.

Lo cierto es que la condena para Lula debería ser que, siendo uno de los presidentes más importantes del mundo -junto con Obama y Merkel- en la década pasada, si lo agarraron por un tres ambientes más que corrupto es un boludo, o bien por quedarse sólo con eso o peor aún, porque le metieron una voladora en la nariz sin siquiera haber combatido un round en el combate de los líderes millonarios del mundo.

Lo de Dilma Roussef, a quien la “impechearon” de un golpe en el Estado, es el colmo de los zonzos. Esta mujer, con dos mandatos en su haber y sin haber en su haber, siquiera metió la mano en la lata pero respondió por quien sí lo hizo, entre los cuales se encuentra quien le afanó la banda de presidenta.

Para Latinoamérica, la prisión de un presidente, acusado de corrupción, es como la caída del muro en 1989. Sólo que en este caso, es muy posible que los escombros los tengamos encima durante algunas décadas.

 

Orozco y “Los Monos”

Le dieron las sentencias definitivas a la banda de Los Monos. 37 años para el máximo responsable de la banda narco que asoló a la provincia. Bueno tendremos entonces casi cuatro décadas sin drogas en Santa Fe, ni asesinatos en Rosario. Se respiran vientos de paz en las calles de las periferias de las grandes ciudades. Desbaratados Los Monos no hay más merca en las calles, ni en las narices de nuestros chicos… bueno, es cierto que siempre hay detractores del optimismo que aseguran que hay más drogas que antes y la tasa de homicidios subió. Pero si hubo gente que creyó en “Pobreza 0” por qué deberíamos amilanarnos por el “blanca, ni la nube blanca” que nos tira el amigo Pullaro que es un Nicolino Loche esquivando piñas en el ring con sus manos atadas.

Quizás pocos quieren darse por enterados de que aquí vivimos bajo la ley de la selva y según ese ordenamiento jurídico salvaje, se sabe que “Los Monos” hacen monerías, que hacen morisquetas, entretienen y se hacen la del idem. No es sorpresa, para nadie, que el rey, más capito de todos y el que maneja la “fafafa” es el león.

El día que vaya preso “el león”, ahí sí salí a festejar porque sería que la Justicia tiene una intención distinta a la de montar un circo en los felinos feroces manejan a los domadores.

 

Confirmado: El fútbol es un negocio

Escenas de tristezas se vivieron a la salida del partido, que no se disputó, entre Cólon y Velez. la noticia bomba fue que el partido se suspendió al cuete por los “inadaptados de siempre” que entran con tickets de protocolo. Gratis, tiran bombas prenden sahumerios de faso en las tribunas y llenan de talco el paravalanchas luego de algunos “saques” colectivos, viajan a Venezuela para ver un partido de fobal, pretenden llegar a Rusia para aprender de la mafia en el país de Putin y se retiran de la cancha en fila india y marcando el paso militar. Deben llevar máscaras de Dalí como los personajes de la Casa de Papel y por eso nadie los reconoce ni los juna. Siquiera el presidente del club sabe quiénes son.

Son los que le hacen mal al fubol, “los de siempre”… pero no son cualquiera.

Hombres y mujeres ya entradas en años, lloraban por J.J.Paso y se preguntaban en voz alta. Pero entonces ¿qué es el fobal? ¿¡Un negocio!?

Tremenda decepción de esta gente grande y con estudios que aún no puede aceptar que la guita, si es la que mueve el mundo y hace bailar a Los Monos, fácilmente mueve la de cuero, la clava en el ángulo de un puñetazo y convalida el gol según tarifa estipulada.

Es que el fútbol es como la vida, un negocio que en buen latín y dividiéndolo en dos es, precisamente eso, “negar el ocio” como negocio. Así que, como decía Tato, “¡A seguir laburando, Vermouth con papas fritas y Good Show!!”. No está muerto quien lo niega.