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jueves 26 de mayo de 2022

Lagos, la puerta europea del comercio de esclavos

AP

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Las playas cristalinas y los impresionantes acantilados de esta localidad portuguesa esconden una oscura historia.

Para los turistas, Lagos es una ciudad costera impresionante con un extensa costa y unos acantilados de arenisca dignos de ver. El castillo medieval que se encuentra junto a los cafés y restaurantes de la zona, es uno de los monumentos arquitectónicos más famosos del lugar. El pulpo, su comida estrella.

Una buena idea para disfrutar de tu día en esta localidad del sur de Portugal es montarse en una moto de agua durante el día y ver un espectáculo íntimo de fado por la noche.

Pero Lagos tiene también una parte oscura, y es que es el lugar donde se arraigó en Europa el comercio de esclavos africanos. Una vez lo descubres, nada borra su legado; ni las aguas prístinas, ni los acordes suaves de una guitarra portuguesa.

En todo Portugal, las ciudades y los residentes están aceptando el papel del país en un comercio que llegó a esclavizar a unos 12,5 millones de africanos en todo el mundo. Activistas y funcionarios electos han debatido la colocación de marcadores conmemorativos o la construcción de museos que traten el tema. Al igual que el estado de Nuevo México en los Estados Unidos, Portugal está examinando su pasado conquistador y los efectos que tuvo en los pueblos subyugados.

En 1.444, los primeros 200 esclavos negros capturados de África occidental llegaron a este enclave en el corazón de la región del Algarve , en el sur de Portugal. Habían sido secuestrados en redadas después de que el Príncipe Enrique el Navegante estableciera un puesto comercial en la costa de la actual Mauritania. Ya existían diferentes formas de esclavitud, pero pronto surgió un sistema bárbaro realmente eficiente.

Las ganancias de la venta de los primeros esclavos africanos llevaron a más incursiones portuguesas en África occidental. Durante 10 años, se estima que 800 esclavos llegaron a Lagos a través de esta ruta. Como resultado, Lagos se convirtió en el primer mercado africano de esclavos en Europa y enriqueció la Corona portuguesa.

En una generación, el mercado de esclavos portugués se trasladó a la capital, Lisboa , donde el monarca estableció normas sobre llegadas, impuestos y ventas. Otros navegantes europeos desarrollaron sus propias rutas, y sus naciones siguieron el lucrativo comercio.

En recuerdo
En el lugar donde comenzó el mercado de esclavos, se erige un museo dedicado a la esclavitud

Caminando por Lagos, es difícil imaginar cómo un lugar de tanta belleza fue testigo de semejante horror humano. Después de todo, comer un bifana, un sándwich portugués hecho de chuletas de cerdo marinadas, mientras se escucha la calma de las olas en las rocas, es un alivio para cualquier alma. Y, sin embargo, esta pequeña ciudad costera no está ignorando su pasado. Al contrario, quiere que se conozca.

En el lugar donde comenzó el mercado de esclavos, se erige un museo dedicado a la esclavitud. El Mercado de Escravos (mercado de esclavos en castellano) se encuentra en el edificio que albergó a los esclavos africanos llegados al país. El museo cuenta la historia de los primeros capturados y el auge económico que siguió.

Una sorprendente escultura del rey Amador, que inició una revuelta de esclavos en la isla de Santo Tomé en 1595, llama su atención en el primer piso. Está al lado de un banco que, según algunos funcionarios del centro, es donde los individuos esperaban a ser vendidos.

En el piso superior, las paredes están pintadas con imágenes de la ruta de los esclavos. Las exhibiciones incluyen un libro mantenido por un traficante y las cadenas que se usaron. El precio de la entrada al lugar es de 4 € por persona.

Fuera, en la Praça do Infante D. Henrique, se encuentra el espacio abierto donde los esclavos probablemente caminaban antes de experimentar su primera venta. Castelo dos Governadores, un castillo y fortaleza moriscos del siglo XIII, se encuentra a la vuelta de la esquina. Es difícil evitar imaginarlos caminando por estos túneles donde los turistas ahora se hacen selfies y pasean después de un refrigerio.

Carlos Fortuna, profesor de economía en la universidad portuguesa de Coimbra, opina que el tour del mercado de esclavos es parte de una tendencia viajera que algunos denominan “turismo oscuro”, en que los visitantes buscan sitios relacionados con la miseria y la tragedia. “Piensa en Auschwitz. Puedes visitar un campo de concentración y tomarte un helado justo al salir” añade Fortuna. En el Mercado de Escravos, los visitantes pueden comprar imanes de recuerdo y marcadores.

Así que para mostrar respeto al sufrimiento humano que tuvo lugar en esta ciudad, sería recomendable guardar la cartera y el palo selfie . Poder conocer esta historia después de 500 años nos permite valorar lo que tenemos y reflexionar sobre lo que ha hecho la humanidad.

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