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viernes 1 de julio de 2022

Dubai: la princesa Haya se divorciará del Emir

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Haya huyó de Dubai a principios de mayo, en pleno mes sagrado del Ramadán, en compañía de sus dos retoños. Las informaciones publicadas indican que primero voló a Alemania y halló refugio en Reino Unido, un país en el que -como miembro de la realeza hachemita- estudió desde joven y donde tiene influyentes amistades, empezando por la reina Isabel II y el príncipe Carlos.

Haya Bint Husein (45) era aún una princesa enamorada de su esposo, el emir de Dubai Mohamed bin Rashid al Maktum (69), que repartía su tiempo entre la ayuda humanitaria, su pasión ecuestre y el cuidado de sus dos hijos. Su agenda impidió concertar una entrevista en el skyline de rascacielos de Dubai, el que había sido su hogar desde su boda con Mohamed en 2004. Quienes integraban entonces su oficina ya no responden. Sus cuentas de correo han sido eliminadas. El mutismo ha engullido a la hija del fallecido rey Husein de Jordania. Su rastro hace meses que se perdió de unas redes sociales en las que publicaba sin reservas detalles de su acomodada vida.

La última prueba de sus continuas alabanzas hacia su cónyuge está fechada a principios de año, el 11 de enero. “Una vida que nos enorgullece ver y una referencia para generaciones”, decía la princesa sobre la publicación de la autobiografía del emir, la última obra de un mandatario que presume de ser un gurú de la felicidad y la espiritualidad. Desde entonces, el silencio reina en las cuentas públicas de Haya. Ni siquiera han trascendido los fotogramas de Jalila (11) y Zayed (7). Retazos de una vida presuntamente feliz que ha saltado por los aires.

Los detalles de su periplo han suscitado un reguero de cábalas. El Ministerio de Asuntos Exteriores germano aseguró el lunes que no podía confirmar que hubiera pasado por el país, un extremo que secundó el Ministerio del Interior. Londres también ha rehusado cualquier confirmación alegando que no trata en público las solicitudes individuales de asilo en un asunto que provoca una profunda incomodidad en Buckingham, atrapado entre las cuitas de dos monarquías de Oriente Próximo con relaciones con la Casa Real.

Mohamed y Haya eran hasta ahora invitados ineludibles del Royal Ascot, una las carreras hípicas más prestigiosas del mundo. A finales de junio, el emir de Dubai -vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos- acudió, como cada año, a una de las citas más preciadas del calendario ecuestre británico. Volvió a colgar la túnica para lucir chaqué, sombrero de copa y gafas de sol. Por primera vez Haya no le acompañaba en las instantáneas. La hípica fue la afición que propició el encuentro entre ambos y la conexión española de una relación ahora rota. El amor surgió en 2002 durante el transcurso de los Juegos Ecuestres Mundiales celebrado aquel septiembre en Jerez de la Frontera. “Ya nos conocíamos, pero allí ocurrió el flechazo. Resulta increíble entenderse con alguien sin necesidad de hablar”, confesó en una entrevista citada por Vanity Fair.

Dos años después, la pareja contrajo matrimonio en una ceremonia privada ante una reducida audiencia en Amán. El enlace catapultó su fama. Ella, que había representado a Jordania en los juegos olímpicos de 2000 en Sidney, llegó a presidir la Federación Ecuestre Internacional. Él, en cambio, es el dueño de Godolphin, un establo del que han salido ejemplares que han vencido en más de 5.000 carreteras alrededor del planeta. Ambos se han visto salpicados por denuncias de maltrato animal.

El suyo había sido un cuento de hadas, con declaraciones públicas mutuas de amor. La pareja, que ha inculcado el amor ecuestre a sus herederos, posee tres fincas en Extremadura dedicadas a la cría de caballos y usadas también como residencia. Se les ha visto en ocasiones aterrizando a bordo de su jet privado en unos dominios que forman un pequeño porcentaje de un patrimonio multimillonario, repartido por el planeta.SU CASA DE LONDRESEn busca de su libertad, Haya -fruto de la relación con Husein y Alia, que murió en un accidente de helicóptero cuando ella apenas tenía tres años- ha buscado refugio entre los muros de una mansión de 85 millones de libras esterlinas (unos 95 millones de euros) que la princesa adquirió al magnate indio Lakshmi Mittal en 2017.

La vivienda se halla en las proximidades del palacio de Kensington, uno de los vecindarios más exclusivos de Londres. Allí, recluida lejos de los focos y de los reporteros que la buscan con insistencia, Haya prepara su batalla más dura: lograr el divorcio y mantener la custodia de sus hijos, que la acompañan en una fuga que habría realizado con 31 millones de libras esterlinas (unos 35 millones de euros).El emir no parece estar dispuesto a transigir. Su último poema, publicado en su cuenta de Instagram, anticipa un litigio descarnado. “Oh cariño, no hay nada más que decir. Tu silencio mortal me ha agotado. Ya no hay lugar aquí conmigo. No me importa si vives o mueres. (…) Tu tiempo de mentiras se ha acabado y ya no tiene sentido qué fuimos ni qué eras”.

Por si faltaban coordenadas para descifrar sus palabras, el propio emir dejó por escrito en alguna ocasión que su singular afición por la poesía procede de sus vivencias más íntimas. “Todos mis poemas son resultado de mi experiencia personal. Jamás he escrito ningún verso sin que sea la realidad de mi vida”, reconoció.La pareja afronta su primera prueba de fuego los próximos 30 y 31 de julio. La demanda presentada por Mohamed ante la corte de Dubai y trasladada a la justicia británica celebrará su primera vista en la unidad de familia del Alto Tribunal de Reino Unido. Será entonces cuando el emir tratará de alegar que sus dos hijos deben regresar junto a él a su palacio.

Haya en una de las citas hípicas de Ascot en las que destacan los tocados de las mujeres
Conscientes del nivel de la disputa, ambos cónyuges se han hecho con los servicios de los mejores abogados que el dinero puede comprar. Mohamed estará representado por Helen Ward, la apodada “gran dama de los divorcios” por haber lidiado en las rupturas de Madonna o Bernie Ecclestone. La cuñada de Rania ha contratado a Fiona Sara Shackleton, la baronesa Shackleton de Belgravia, una letrada conocida como “la magnolia de acero” por su mezcla de firmeza y encanto en los procesos de divorcio en los que ha intervenido representando a miembros de la familia real británica y artistas como Paul McCartney. Un plantel de altura para un desencuentro que ha estallado en el seno de la realeza de Oriente Próximo, donde los trapos se suelen lavar lejos de las cámaras.

Haya, la sexta esposa de Mohamed, guarda silencio pero fuentes de su entorno aseguran que la razón por la que sus odas a su marido se han transfigurado abruptamente en una guerra abierta es la tragedia a la que ha sido sometida la princesa Latifa, hija de un anterior matrimonio del emir que trató de escapar a principios de 2018 en un rocambolesco plan de huida y que fue capturada por fuerzas especiales emiratíes en aguas indias. Tras meses de negativas, Haya descubrió la verdad y -horrorizada por los oscuros secretos palaciegos que esconde su cónyuge- urdió durante los meses siguientes su propia espantada, una evasión que amenaza con desvelar el lado más atroz de los Maktum.

CONSTANTES PALIZAS A LATIFA
Latifa cumplió el pasado diciembre 33 años “en paz y privacidad”, según detalló un comunicado de la familia real. En febrero de 2018 protagonizó una fuga a bordo de un yate, auxiliada por una amiga finlandesa y un ex espía francés. La aventura acabó en fiasco. Recluida desde entonces en Dubai, a finales del año pasado el emir quiso acallar meses de rumores y la mostró en público. Fue su primera y última aparición. En el montaje la ayuda de Haya fue fundamental. Para darle credibilidad, llamó a su amiga Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La había conocido durante el tiempo que vivió en Dublín. Y Robinson acudió a la petición. Compartió almuerzo con Latifa, se dejó fotografiar junto a una princesa de rostro contrariado y habló de que se hallaba trastornada en unas declaraciones que suscitaron una amplia condena internacional. Haya acudió entonces a su rescate. En una entrevista a la radio pública irlandesa, la esposa del emir declaró: “Haré absolutamente todo lo que esté a mi alcance para asegurar que una mujer joven y vulnerable no continúa siendo explotada por gente con su propia agenda”. Aquella defensa cerrada de la familia real fue una de sus últimas intervenciones públicas.

Lo que sucedió a partir de entonces continúa entre sombras. “Empezó a hacerse preguntas, no solo sobre el regreso de Latifa a Dubai sino sobre cómo fue tratada cuando era aún más joven”, deslizan fuentes próximas a la princesa en la prensa británica. “La princesa es una mujer inteligente que se dio cuenta de que el entorno de su marido estaban encubriendo la verdad de lo que sucedió. Debió temer que algo similar pudiera sucederle a ella o a sus hijos y decidió huir”, advierten. En un vídeo grabado antes de su huida, Latifa dejó un pormenorizado relato de las vejaciones que padeció en su vida. “Lo único que le preocupa a mi padre es él mismo y su reputación. Matará para protegerla”, avisó. Latifa ya había intentado escapar cuando tenía 16 años.

El castigo a su intento fallido fue confinarla en una prisión y torturarla, según su testimonio. “Me pegaban continuamente”, evocó. Unas revelaciones que Haya recibió con incredulidad, quejándose de una conspiración internacional. En 2000 Shamsa, otra de las hijas de Mohamed, escapó de la tutela paterna mientras residía en Reino Unido. Poco después, fue secuestrada en las calles de Cambridge y forzada a regresar a casa. Nada se ha vuelto a saber de ella.

Ahora, la huida y la batalla legal de Haya pueden arrojar luz sobre las historias de abusos de las hijas del emir. “Hemos visto que el emir está dispuesto a usar su poder de Estado, sus recursos militares y sus conexiones diplomáticas para administrar sus escándalos personales y mantener el control sobre su familia”, reconoce a LOC Radha Stirling, directora de Detenido en Dubai, una firma involucrada en la fuga de Latifa. “Resulta inevitable que en su defensa, Haya relate ante la corte todo lo que sabe sobre el tratamiento a Latifa y Shamsa. Es incluso concebible que el juzgado llame a declarar a Latifa. Lo que sea revelado debería conducir a presentar cargos penales contra Mohamed”, concluye Stirling.

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