Hizo un descargo en Twitter sobre el proceso judicial y el rol de los medios en la cobertura de las acusaciones en su contra. El miércoles es la primera audiencia del juicio.


El periodista, tuitero y bloguero Lucas Carrasco enfrentará este miércoles la primera audiencia de un juicio oral en el que está acusado por dos mujeres de abuso sexual.

La primera denunciante fue Sofía Otero, que en junio de 2016 lo denunció ante la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM). El hecho ocurrió en 2013, cuando ella tuvo relaciones sexuales consentidas con el periodista, pero durante el acto él la penetró analmente sin su consentimiento, la obligó a practicarle sexo oral y, para que no se detuviera, le puso cocaína en la boca.

La segunda denunciante (que pidió no revelar su identidad), hizo referencia a un hecho de 2015. Además, ante la UFEM hubo denuncias de al menos otras dos mujeres contra Carrasco, cuyos casos no formarán parte del juicio que comienza este miércoles a las 9 en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 (TOC 9), a cargo de los jueces Ramón Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Ana Laura Vega.

Antes de enfrentarse al tribunal, el periodista se expresó en su cuenta de Twitter: “Soy quien apuró todo lo posible la causa para que vaya a juicio. De camino, fui ABSUELTO en tres oportunidades y ahora demostraré mi inocencia. Lo demás, son fábulas de las redes sociales”.

Luego, se extendió contando detalles del proceso judicial en estos años: “No pienso ventilar las pruebas y testimonios a mi favor, porque no es de caballero. Seré una porquería de persona, jamás lo negué, pero soy caballero”.

“Los 2 casos que quedaron tuvieron primero una Falta de Mérito (en los hechos, absolución) también. Lo que pasa es que yo no apelé. Uno, tuvo una segunda absolución, tampoco apelé. ¿Por qué? Porque hice todo lo posible para no dilatar el trámite. Que todo se dirima en el juicio”, publicó el periodista.

Luego, volvió a hacer referencia a las denuncias en su contra que se realizaron en redes sociales: “Mucheches: con todos los medios en contra, con este clima cultural adverso, no siendo K ni antiK, no arrugando en mis posiciones, sin plata para abogados y aun así llevo 3 absoluciones. Reales, no en tribunales anónimos de Facebook. Y para abrir el paraguas hablan de denuncias anónimas en las redes. Muchachos, en las redes y de forma anónima me han acusado de matar a Nisman, JFK, y una larga lista de delitos, la mayoría de los cuales quizás sean ciertos”.

“En uno de los 2 casos por los que mañana seré juzgado, la denunciante quiso renunciar a la denuncia, no se puede. La otra que se pasea como diva contando ‘por primera vez’ un relato que cambia cada vez que lo cuenta me invitó a su cumpleaños por escrito al año de los hechos…”.

También apuntó directo a los medios de comunicación que cubren el caso desde que salieron a la luz las denuncias de abuso en su contra: “El juicio dura un día y espero que el veredicto -sea cual sea- ocupe el mismo espacio que la sarta de calumnias que hoy me tiran”.

En esa línea, remarcó: “Recuerden que fui acusado por La Nación de tener una causa penal por robarme 50 millones de dólares como asesor de Menem a los 15 años, que TN anunció mi muerte, que Leuco dijo que me denunció penalmente, que etc, etc, etc Esperen. Mañana se sabrá qué dicta el tribunal y punto. Recuerden que Clarín tituló que tenía 63 denuncias penales por abuso sexual. Es más, vayan releyendo las notas de Infobae sobre mí y verán como vez tras vez se contradicen y van achicando las cosas”.

Además, señaló a dos colegas que, según confirma el acusado, declararon en la causa en su contra: “Las denunciantes convocaron 13 testigos, inútiles figurettis como Malena Pichot y Julia Mengolini, todos mandaron abogados a ver la causa. Conclusión: NO FUE NINGUNA A DECLARAR. Y la Justicia no las subió a un patrullero. Y yo no lo pedí, tampoco”.

Ante esta publicación, Pichot aclaró en su cuenta de Twitter: “nunca nadie me convocó para nada”, y que “no tiene nada que ver con esta causa”.

De ser hallado culpable, Carrasco podría afrontar una pena de entre seis y quince años de prisión.