Se trata de una iniciativa del gremio de docentes públicos y la Escuela Presidente Beleno, donde trabajaba la mujer asesinada por su pareja hace dos años. Será el lunes en el marco del 


En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pondrán el nombre de Jésica Ronsoni al aula donde daba clases. La joven maestra asesinada por su pareja será homenajeada por la Escuela Presidente Beleno N°7 de Santa Fe y el gremio Amsafé.

Mediante un pedido al Ministerio de Educación, la Comisión Directiva de la institución y el gremio de docentes públicos lograron la autorización para imponer el nombre de “Jésica Ronsoni” a una de las aulas del edificio. El acto será este lunes 25 de diciembre a las 13 y descubrirán una placa.

“La verdad que nos toca de cerca la fecha, pero nos da una satisfacción porque tanto la escuela como Amsafe nunca se olvidan de ella. Eso da mucha fuerza para mantenerla a ella entre nosotros viva, porque para mí ella sigue viva en nosotros” dijo Hugo Ronsoni, papá de Jésica, en diálogo con Aire de Santa Fe.

En octubre pasado, a dos años del asesinato de Jésica, su expareja Fernando Oyola (26) aceptó la pena de prisión perpetua. Reconoció así que entre la noche del 8 y las primeras horas del 9 de octubre del 2017 mató a la joven de 24 años con cuatro balazos cuando ambos iban a bordo de un Chevrolet, tipo utilitario, por circunvalación y su intersección con Teniente Loza en jurisdicción del barrio Yapeyú.

“Uno se siente un poco más aliviado porque luchó durante dos años para lograr la perpetua (…), pero en la parte personal nuestra, como de los que la conocieron, ese dolor no pasa nunca. Para mí es como que si fuese ayer que me dicen que asesinaron a mi hija. Es un dolor inmenso que se siente todos los días”, sostuvo Hugo Ronsoni.

Detalles del crimen

Jésica fue con su pareja a cenar aquella noche de domingo a la casa de su suegro en la localidad de Recreo sur. En su vuelta a Santa Fe volvieron a bordo de un utilitario y fue en ese momento cuando Oyola aprovechó para primero efectuar tres disparos contra la humanidad de la mujer.

Seguidamente aprovechó y disparó una vez más. El proyectil se incrustó en la cabeza de Jésica y causó inmediatamente la muerte mientras que Oyola llamó a la central del 911 para indicar que lo habían asaltado un grupo de hombres que supuestamente abordaron al vehículo. Sin embargo, horas después, los investigadores detectaron que la pareja de Jesica había mentido en su declaración.

Primero porque en un habitáculo del lado del conductor los peritos encontraron un total de dos municiones de un arma de fuego tipo calibre 32 y 38 Special, los cuales son utilizados comúnmente en revólveres. Además, porque las heridas que presentaba el propio Oyola habían sido autoprovocadas por él mismo.

Y como si fuera poco, el peritaje del teléfono de la pareja de Jesica develó Oyola había realizado una espeluznante búsqueda: “¿Qué me pasa si recibo un disparo en la clavícula?” o “Dónde recibir un disparo y salir ileso?”. A eso también se suma que dentro del teléfono se encontró una foto del arma de fuego que tenía en su poder el propio Oyola. Dicha arma fue halladas meses después en un campo del barrio La Tablada