Una investigación acusa a la misión de paz de la ONU, formada mayoritariamente por soldados sudamericanos, de haber abusado sexualmente de mujeres y niñas entre 2004 y 2017.


Una investigación encabezada por Sabina Lee, del Departamento de Historia de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), y Susan Bartels, del Departamento de Medicina de la Universidad de Queen, en Canadá, volvió a poner sobre la mesa el complejo asunto de la violencia sexual ejercida por los cascos azules que cumplieron labores en Haití. El estudio original fue publicado en la revista International Peacekeeping, y una versión menos académica apareció en The Conversation.

El trabajo sostiene, a partir de testimonios e investigación en terreno, que durante las misiones de paz fueron concebidos 265 niños entre soldados y mujeres haitianas, y que muchos de esos embarazos fueron consecuencia de violaciones. No solo eso: hay casos en que hasta niñas de apenas 11 años habrían sido abusadas por los militares enviados por la ONU, en algunos casos a cambio de monedas o de un plato de comida. De hecho, el estudio se llama “Ponían unas monedas en tus manos y te metían un bebé”.

Las denuncias involucran directamente a soldados de distintos países, pero los más mencionados por las víctimas son efectivos de Uruguay, Brasil, Chile y Argentina, en ese mismo orden. Ellos, junto a uniformados de Asia, África, Canadá y Francia, participaron en la fuerza MINUSTAH entre 2004 y 2017. Esta misión buscaba estabilizar el país, desarmar a los grupos armados e intentar poner de pie la economía del que se conoce como el Estado más pobre de América.

 

Testimonios desoladores

“Niñas de 11 años fueron abusadas sexualmente y embarazadas por los cascos azules y dejadas en la miseria, donde tuvieron que criar solas a sus hijos”, dice el informe, en el que se entrevistó a hombres y mujeres que vivían en torno a las bases militares. La investigación remarca que hay tres elementos que, en una primera mirada, se pueden sacar en limpio de todo esto: que la pobreza se convierte en un factor que facilita el abuso por parte de los cascos azules, que los soldados que dejaron mujeres embarazadas solían ser repatriados sin ser castigados y que en muchos casos algunas chicas veían con buenos ojos la posibilidad de tener hijos con hombres de piel más clara.

“Vi a varias niñas de 12 y 13 años allí. Los soldados de MINUSTAH las embarazaban y las abandonaban. Estas chicas han tenido desde entonces vidas miserables”, dice una mujer entrevistada en Cité Soleil. El hecho de que las niñas sean menores de edad deja en evidencia que no se trató de sexo consentido. Un hombre de Cité Soleil declaró que “siempre escuchaba a las mujeres que se quejaban de la violencia sexual que ejercía la MINUSTAH contra ellas. Y a través de los abusos las contagiaron de sida. Y varias de ellas quedaron embarazadas”.

En casos contados se describe que el soldado entregaba dinero a la madre de su hijo, pero esta responsabilidad se rompía cuando el uniformado era enviado de vuelta a su país. Estas muestras de “generosidad”, sin embargo, fueron escasísimas. “Los soldados destruyeron el futuro de estas niñas al embarazarlas. Esto ha tenido un impacto negativo en la sociedad, porque esas chicas pudieron ser abogadas, doctoras o cualquier cosa que pudiera ayudar a Haití. Ahora, en cambio, vagan por las calles o por los mercadillos cargando frutas para mantener a los hijos que tuvieron con los soldados de MINUSTAH”, dice otro entrevistado por Lee y Bartels.

 

Misión polémica

Los chicos nacidos de esas relaciones, consentidas, pagadas o abusivas, son conocidos en Haití como los “petit minustah” o “bébés casques bleus” (bebés cascos azules), lo que demuestra, según las expertas, que no se trata de un fenómeno aislado. Según la investigación, las víctimas dijeron en casi 80 casos que el padre de su bebé era uruguayo, en casi 60 que era de Brasil, en 20 de Chile, y un poco menos, de Argentina.

La misión MINUSTAH es una de las más polémicas que ha tenido Naciones Unidas. Las acusaciones de abusos sexuales son de larga data. Ya en 2013 cuatro soldados uruguayos fueron condenados por haber abusado de un joven haitiano. En 2012 la cantidad de denuncias era tan numerosa que la ONU adoptó algunas medidas. Por si fuera poco, el legado de MINUSTAH incluye la epidemia de cólera que se desató en 2010: las investigaciones determinaron que había sido generada por soldados nepaleses que llegaron enfermos a Haití. Ese brote dejó más de 8.000 muertos.

Respecto a las víctimas de abusos, que las especialistas cifraron en cerca de 2.000, el gobierno de Haití anunció que exigirá a Naciones Unidas que tome acciones para apoyarlas. El ministro de Exteriores, Bocchit Edmond, recordó este jueves (19.12.2019) que “el papel de un miembro de la fuerza de pacificación es proteger a las comunidades, no explotarlas y abusar de ellas”.