Guillermo es uno de los tres hombres que el sábado fue atropellado por una embarcación a motor cuando remaba en el Paraná. Uno de sus amigos sufrió una seria herida en un brazo. En contacto con Radio 2 reconstruyó la secuencia y habló del descontrol en el Paraná.

 

Este sábado por la mañana se registró un fuertísimo choque en el río Paraná, entre un taxi lancha y un bote del club Remeros de Alberdi en el que navegaban tres hombres, uno de los cuales sufrió una seria herida en un brazo. Pero, para Guillermo, otro de los tripulantes, el saldo podría haber sido muchísimo peor. En contacto con Radio 2 reconstruyó la secuencia de aquella mañana, señaló que el taxista navegaba a una velocidad muy alta y, posiblemente, distraído con el celular. Pidió más respeto y calma para disfrutar del río.

“Hemos vuelto a nacer, fue un día realmente feo”, dijo Guillermo Pío, en diálogo con A diario. Ese sábado Guillermo zarpó en un bote doble con timonel desde Remeros, con otros dos amigos, como suele hacer tres o cuatro veces por semana como entrenamiento para representar al club en distintas competencias. Tiene 55 años y hace mucho que practica deportes de río, y justamente por eso se mostró sorprendido por el manejo del taxista.

Contó que venía a una velocidad muy alta, que levantaba su embarcación y le dejaba poco margen de maniobra. También llamó la atención que llevaba algo en una mano, aunque no pudo confirmar si era un celular, aunque no lo descartó.

El choque ocurrió en unos 20 segundos. Según contó, cuando Guillermo vio que el taxista avanzaba tan rápido contra ellos, dio la voz de alerta, pero la lancha nunca maniobró para esquivarlos.

El taxi lancha impactó contra Gustavo, ubicado en la primera posición del bote. Creen que el estabilizador de la lancha le produjo el corte en el antebrazo. También sufrió una fractura de muñeca, pero lo que ahora preocupa más a los médicos es la lesión cortante por el peligro de infección.

Guillermo, por su parte, atinó a tirarse al agua. Luego vio que la lancha partió al medio el asiento que él ocupaba. “Mi otro compañero queda inclinado y el taxi le pasa por el costado milagrosamente”, agregó.

“Hay muchos improvisados (en el río), muchos negligentes. No todos. Hay muchos barcos chicos, medianos, y grandes y da miedo cómo cruzan el río. Cruzan como si fueran los dueños y patrones del mundo”, se quejó Guillermo que pidió más calma y respeto a la ahora de transitar por las aguas del Paraná.