Se nota cada vez más la presencia de carritos blancos cuya base es un chaguito de supermercado. Pertenecen a una organización aún no formal que incluye a unos 58 trabajadores, que logran alzarse con unos 800 pesos diarios si trabajan todo el día. “Se reemplaza la tracción a sangre por la humana pero es un paso positivo”, consideraron desde la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat.

Van como en procesión. Uno, dos muy cerca de los autos que pasan veloces. Al final son 4 con algunas cuadras de diferencia por calle Pueyrredón desde Rioja, hasta que aparece el río. Son cartoneros que tiran de un carro muy particular: la base es un chaguito de supermercado que encima tiene una estructura frágil en forma de cubo de color blanco. Adentro, van apilando los papeles, cartones y todo tipo de objeto hecho con esos materiales que sacan de la basura. Se trata de una nueva modalidad de recolección de cartón que se impone con más y más fuerza en el macrocentro de Rosario.

Los cartoneros empujan sus carros blancos por las calles del macrocentro

Es mediodía de un día enero en Rosario. El hombre lleva un palo en la mano, la única parte de su cuerpo que no usa para empujar el carrito blanco muy pesado, todo lleno de cartones que a unas 10 cuadras podrá dejar en el puesto de acopio de Pueyrredón y avenida Rivadavia. “Estos carros los puso “de moda” una cooperativa en formación, también se los puede ver en Buenos Aires”, confirmó a Rosario3 Claudio Rizzo, de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat de la Municipalidad, quien consideró al respecto: “Se ha reemplazado la tracción a sangre por la tracción humana, pero hay que admitir que es un paso, un avance al carro tirado a caballo”. Para el funcionario, quien trabaja con el sector desde 2008 en Rosario, esta nueva forma de acarreo “no debería ser definitiva” ya que requiere un esfuerzo físico extremo para el trabajador informal que la usa. Sin embargo, advierte que se trata de un grado de organización mayor teniendo en cuenta la uniformidad de los dispositivos y las ruedas que facilitan el desplazamiento.

Los carros blancos se desplazan por la zona del macrocentro y los cartoneros que los empujan pegaditos al cordón son unos 58, número que oscila según las épocas del año. La jornada de trabajo es ardua: tienen que revolver los contenedores para sacar el cartón lo más limpio posible, juntarlo en el chango y soportar la carga en medio de autos, colectivos y motos que también se arriesgan con su presencia. Si se aguantan todo el día, sacarán con suerte unos 800 pesos cuando exhaustos logren vender el kilo de cartón a 5 o 6 pesos. Según calculan pueden llegar a juntar unos 150 kilos si se quedan en la calle más de 10 horas.

La Municipalidad calcula que en Rosario unas mil personas viven de la recolección de residuos –también hay personas que se dedican temporalmente, por ejemplo, para hacerse de algo de dinero en un momento determinado del año– , entre ellos, el papel y el cartón. Existen al menos tres grupos organizados como cooperativas o en formación –es el caso de Pueyrredón– que realizan sus tareas con cierta regularidad y bajo algunos criterios. En tanto, se estima que hay unos 6 puntos de acopio donde los carreros se reúnen y venden en forma directa lo recolectado a dos acopiadores que poseen camiones para su traslado.

“En Rosario hay más cartoneros por la crisis económica imperante, tienen distinto grado de organización y desde el Estado tratamos de lograr acuerdos de convivencia con ellos para que puedan trabajar siendo que no es una actividad prohibida”, manifestó el secretario de Desarrallo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni quien recordó que a través del programa Andando se han ido quitado los caballos de la vía pública.