Guiado por un imparable Facundo Campazzo, nombrado con justicia mejor jugador del torneo, el Real Madrid avasalló en la Copa del Rey de Málaga, prolongando el estado de gracia en el que está inmerso desde la llegada a su banquillo de Pablo Laso, que sigue marcando una época y suma ya 19 títulos.

Al contrario que ocurrió en las dos últimas ediciones, en las que el Barça le arrebató el título sobre la bocina, en esta ocasión solo hubo un equipo sobre la pista del Martín Carpena. Los madrileños se sacaron la espina y se mostraron muy superiores a sus rivales, levantando su vigésima octava Copa del Rey.

En cambio, el equipo azulgrana pasó de puntillas por la ciudad andaluza. El ganador de 2018 y 2019, que este año ha formado una plantilla para optar a todo, cayó a las primeras de cambio a manos de un Valencia Basket que lo desarmó con relativa solvencia.

Madridistas y culés se han repartido las once últimas copas, lo que refleja el dominio que ejercen en el baloncesto español, algo directamente proporcional a los elevados presupuestos que manejan.

La exhibición del Real Madrid en la final de 2020 tardará tiempo en olvidarse. Arrasó sin contemplaciones al Unicaja, lo que prolonga un año más -y van 18 seguidos- la maldición de los anfitriones, por la que solo dos equipos organizadores han levantado la Copa ante su público en los 36 años de la era ACB, la ultima vez en 2002.

Pese al borrón de domingo, destacó el papel desempeñado por los malagueños, que fueron de menos a más en cuartos frente a un batallador Casademont Zaragoza y bordaron el baloncesto en semifinales ante un MoraBanc Andorra que sufrió la mejor versión cajista. Nada que ver con la decepcionante imagen que ofrecieron un día después.

No obstante, el equipo que entrena Luis Casimiro evidenció que cuenta con un proyecto de futuro de garantías cuya base es un grupo de jugadores nacionales de largo recorrido que brilló en ‘su’ Copa. Los canteranos Alberto Díaz y Rubén Guerrero, acompañados por Jaime Fernández y Darío Brizuela y el veterano capitán Carlos Suárez rindieron a buen nivel.

El Valencia Basket exhibió sus dos caras. Sólido y acertado en su debut para eliminar al Barça e impotente y errático ante un Real Madrid que no tuvo rival en la tarde del sábado.

Destacó además el papel desempeñado por el MoraBanc Andorra, verdugo de un Iberostar Tenerife que llegaba a Málaga como cabeza de serie y con la vitola de favorito días después de ganar la Copa Intercontinental. Los de Ibon Navarro ganaron su primer partido copero de la historia, lo que les permitió estrenarse en semifinales. Todo un éxito.

También dio la cara el RETAbet Bilbao, el recién ascendido que llegaba como una de las revelaciones de la Liga Endesa y fue, a la postre, quien más resistencia opuso al Real Madrid, que solo pudo superarlo en el tramo final del choque de cuartos.

Además de Facundo Campazzo como justo MVP y de Pablo Laso, dueño y señor del torneo del KO en los últimos tiempos, el otro gran protagonista de la Copa del Rey de Málaga fue el pívot cordobés Felipe Reyes.

A punto de cumplir 40 años, el veterano capitán sumó su séptimo título, alcanzando a Juan Carlos Navarro en lo alto de la clasificación, y siguió batiendo marcas en la competición. El Martín Carpena se rindió a su trayectoria y le premió con merecidas ovaciones.