El noruego Casper Ruud, desconocido para el gran público de tenis en la Argentina, pero respetado en el tour por ser una de las valiosas piezas de la nueva generación, se convirtió en el campeón de la edición número 20 del ATP 250 de Buenos Aires.

En una tarde sofocante, el nórdico de 21 años derrotó por 6-1 y 6-4, en 1h10m, al portugués Pedro Sousa, 145° del ranking, que se benefició en  las  semifinales  por  el walk-over dado por Diego Schwartzman, pero tuvo evidentes dificultades para competir ya que en los cuartos de final había sufrido una fuerte contractura en el sóleo izquierdo (ayer se entrenó poco y hoy jugó con la zona vendada).

Sin Dominic Thiem ni Matteo Berrettini (ambos Top 10, se bajaron antes del inicio del Argentina Open), sin Cristian Garin ni Fernando Verdasco (con molestias físicas, decidieron no jugar) y sin los dos máximos favoritos (Schwartzman y Guido Pella) en las instancias finales, Ruud aprovechó la oportunidad que se le presentó para lograr el primer título de su carrera (la temporada pasada había alcanzado su primera final, en Houston). Nacido en Oslo, llegó al certamen porteño como 45 del mundo, pero desde este lunes alcanzará su mejor posición histórica: 34°. Así, superará el ranking más valioso que tuvo su padre y ex tenista profesional, Christian Ruud (39° en 1995).

Ruud, número 1 junior en 2016, tiene una influencia directa de España en su evolución tenística. Amante del polvo de ladrillo, se entrena en la academia de su máximo referente, Rafael Nadal, en Mallorca. De hecho, aquí en el Buenos Aires Lawn Tennis Club estuvo acompañado por Pedro Clar-Rossello, 237° del circuito en 2010 y coach de la escuela de Rafa. “Creo que lo que cambié en mi juego es la intensidad con la que lo hago ahora, y eso lo aprendí con los Nadal. Tener la posibilidad de entrenar con ellos fue algo positivo. Él se entrena con una intensidad altísima; es admirable. Yo con 21 años debería tener aún más, así que trato de aprender de Rafa. Y es difícil, porque físicamente es un gran desafío alcanzar eso y sobre todo mantenerlo, pero es parte del juego. Toni [Nadal] es muy estricto y es muy claro con sus opiniones, sus decisiones y estilo”,  explicó Ruud hace unos días.

La familia Ruud es sinónimo de tenis en Noruega. Antes de Casper, fue su padre, Christian, quien logró que el deporte de las raquetas tuviera difusión en el país europeo de 5.300.000 habitantes. Papá Ruud jugó una final ATP (Bastad 1995) y ganó doce títulos de challengers. Actualmente, son solo tres los jugadores noruegos que figuran en el ranking individual de ATP: además de Casper, Viktor Durasovic (339°) y Lukas Hellum Lilleengen (1559°). Con el título de Ruud, el Argentina Open sigue con contar con un ganador local desde que David Nalbandian se impusiera en la final de 2008 a José Acasuso. El campeón recibió el trofeo -el mate tradicional- de manos de la legendaria Gabriela Sabatini.

Sousa, asimismo, disputó su primera final ATP. Después de caer en la clasificación ante Facundo Bagnis, entró en el cuadro principal como perdedor afortunado tras la baja del chileno Garin. “Físicamente estoy muerto. Veré cómo me recupero para el ATP de Río. Pero estoy contento por haber jugado la primera y, quizás la última, final de mi carrera”, sonrió Sousa. Y añadió: “Esperé 30 años para llegar a mi primera final y la iba a jugar como fuera. Nunca pensé en retirarme pese a los dolores”.

Alejo Prado, el apoyo argentino del campeón
Casper Ruud, campeón del ATP de Buenos Aires, contó, durante toda la semana, con una suerte de sostén local. Alejo Prado, un jugador tandilense que llegó a lograr puntos ATP, compitió en Futures y luego se dedicó a participar de la liga de interclubes en Europa, fue el sparring de Ruud desde el inicio del main draw.

“La primera vez que entrené fue el lunes y ya me sorprendió la velocidad de pelota que tiene con la derecha. Tiene mucha rosca en la derecha, pero rápida, viene una pelota muy pesada. Es muy callado, centrado, muy concentrado. Juega muy sólido. En las semifinales, en el momento en el que el Topo [Londero] lo tenía que cerrar, Ruud le cambió el juego, es muy inteligente. El flaco está muy bien físicamente. Se lo nota fuerte. Tiene 21 años y todo para crecer”, comentó Prado.

Prado está acostumbrado a entrenarse con jugadores top. De hecho, lo hizo muchas veces con Juan Martín del Potro durante pretemporadas del ex número 3 del mundo en Tandil. Además, Prado fue el sparring de Del Potro a fines de 2015 y principios de 2016, cuando Juan Martín empezaba a amigarse con el tenis luego de estar cerca del retiro profesional, después de la tercera cirugía en la muñeca izquierda. En ese momento, incluso, Prado (tres años menor que Del Potro) se animó a recomendarle que hiciera acupuntura, un método que a él le había hecho bien unos años antes cuando se quebró el hueso escafoides de una muñeca, jugando al futsal.