Podrían recibir la sentencia hoy. Gran operativo de seguridad y el drama de los efectivos Lucrecia Yudatti y Fernando Pengsawath.

Los hermanos Martín y Cristian Lanatta y su amigo Víctor Schillaci enfrentarán hoy en el Tribunal Oral Criminal N°1 de La Plata el quinto juicio en su contra en su intenso y oscuro camino en el delito. Pero la de esta mañana será una audiencia especial: los hombres que se fugaron de la cárcel de Alvear volverán a estar cara a cara con Lucrecia Yudatti y Fernando Pengsawath, los dos policías bonaerenses a los que hirieron gravemente en Ranchos, en plena fuga el 31 de diciembre de 2015 tras dispararles a quemarropa.

La de hoy es una audiencia de juicio abreviado. Es decir, la defensa de los imputados, a cargo de Roberto Casorla Yalet, la querella que representa a las víctimas con el abogado querellante Gastón Marano -que también encabezó la querella que logró la condena de 14 años de cárcel a Jonathan Fabbro- y la fiscal Silvina Langone deberán ponerse de acuerdo en la pena. La querella pide 15 años y la defensa acepta 7. El delito es “tentativa de homicidio agravada en dos hechos”.

Un juicio abreviado, por otra parte, implica una aceptación de culpa por parte de los imputados.

En un principio trascendió que los Lanatta y Schillaci, detenidos en el penal de Ezeiza, serían trasladados en helicóptero a la capital provincial, pero fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense que se encargará del traslado confirmaron a Infobae que el recorrido (90 kilómetros desde el la cárcel de Ezeiza a los tribunales de La Plata) será por tierra. La seguridad, dado el alto perfil de riesgo, estará a cargo de los grupos de élite de la Dirección de Operaciones Especiales (DOE).

Como cada vez que son llevados a declarar o a comparecer ante la Justicia, los tres ex prófugos son movilizados en el marco de grandes operativos, rodeados de hombres con armas largas, mientras que ellos llevan cascos y chalecos antibalas.

Hasta ahora los tres acusados fueron trasladados varias veces a Comodoro Py y a Santa Fe, aunque una audiencia la hicieron por teleconferencia, algo común en presos de alto riesgo o enjuiciados lejos de sus cárceles.

¿Los protagonistas de la triple fuga aceptarán un acuerdo? Es probable que Martín Lanatta quiera cargar con todo el peso del ataque en Ranchos, aunque según un video adjunto a la causa disparan los tres, incluso Schillaci, que era el que manejaba: lo hace según las imágenes con la puerta semiabierta del asiento del conductor.

“Pediremos una condena ejemplar para estos asesinos”, dijo Gastón Marano, de parte de la querella.

Si hay acuerdo, la sentencia será hoy. Martín Lanatta dice que no tiró a matar. Pero los policías aseguran todo lo contrario. “Está claro que fueron a matar”, resalta Marano.

“Los tres actuaron como asesinos, sin miramientos y con desprecio por la vida humana. Tiraron a matar. Ella es probable que esté en la audiencia, pero Pengsawath tiene miedo. Les quedó un trauma y han tenido pesadillas con esa noche de terror”, cuenta Marano.

Yudati fue operada más de sesenta veces, hizo rehabilitación para volver a caminar, pero no podrá volver a cumplir las tareas que realizaba como policía de calle. Su ex compañero, que recibió balazos en el abdomen, gritó “me muero” el día del ataque. Los dos se salvaron de milagro. Él se retiró de la fuerza y ahora es guardavidas. Los dos llevan las cicatrices de ese ataque feroz.

Aquel día, los tres fugados iban en una Renault Kangoo gris facilitada por un familiar. Al acercarse el puesto caminero, a las cuatro de la madrugada, en el kilómetro 100 de la ruta 20, dispararon e hirieron a los policías Yudati (35), un balazo en cada pierna, y Pengsawath (25), un disparo en el abdomen.

“No quisimos matarlos, sólo defender nuestra vida. Habían un plan para matarnos y debíamos fugarnos como sea; si tiraba a matar en cualquier de los casos no habría sobrevivientes, porque yo soy un tirador experto. No tiré a matar”, dijo Martín Lanatta en su momento. Se registró un video del ataque en el que se ve que tiraron a quemarropa. Los policías estuvieron en grave estado.

Tanto los Lanatta como Schillaci purgan una condena de prisión perpetua en el Complejo Penitenciario de Ezeiza por el triple crimen de General Rodríguez, ocurrido el 13 de agosto de 2008 y en el que fueron asesinados Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35).

Nunca quedó claro el móvil de la fuga del penal de Alvear más allá de un mero deseo de libertad. Hasta ahora hubo tres juicios por el caso: por los tiroteos en Santa Fe, donde fueron capturados, por el escape de Alvear y por las tomas de rehenes. Durante dos semanas estuvieron a la deriva, pero armados. Desde Buenos Aires y hasta Santa Fe, robaron autos, camionetas, tomaron rehenes y se tirotearon con gendarmes y policías. Los detuvieron el 11 de enero de 2016, después de una cacería de la que participaron 1000 policías.