El número de muertos que dejaron los enfrentamientos entre defensores y detractores de la polémica ley de ciudadanía en la capital india Nueva Delhi ascendió hoy a 32, entre los que se encuentra un jefe policial, mientras que los heridos superan las 200 personas, informaron medios locales.

 

Las manifestaciones, que se registran desde hace cinco días y que coincidieron con la primera visita oficial al país del presidente estadounidense Donald Trump, derivaron en disturbios entre partidarios y críticos de la normativa, que a su vez se han enfrentado a las fuerzas de seguridad.

En la zona también hubo altercados como la quema de vehículos y de comercios y destrozos de mobiliario urbano, especialmente en el distrito de Bhajanpura, en el noreste de la ciudad.

No obstante, a última hora del miércoles también se sucedieron incendios y disturbios en las áreas de Maujpur y Karawal Nagar, al noreste de Nueva Delhi.

Estos hechos ocurrieron horas después de que el asesor de Seguridad Nacional, Ajit Doval, visitara las áreas más afectadas y ofreciera garantías personales de que el Gobierno restablecerá la calma.

Por su parte, el ministro principal de Delhi, Arvind Kejriwal, se reunió con algunas de las víctimas y exigió que esta “locura debe terminar de inmediato”, recogió la agencia de noticias Europa Press.

Las fuerzas de seguridad detuvieron hasta el momento a más de un centenar de personas relacionadas con la violencia que, según explicó la Policía, está ahora “bajo control”. Tras varios días de tensión, finalmente el primer ministro de India, Narendra Modi, se refirió anoche a la situación.

Según indicó en Twitter, ha llevado a cabo “una revisión extensiva de la situación que prevalece en varias zonas de Nueva Delhi. La Policía y otras agencias están trabajando en el terreno para garantizar la paz y la normalidad”, agregó.

El Parlamento indio dio en 2019 luz verde a la conocida como ley de ciudadanía, una reforma legal que facilita la nacionalidad para las minorías religiosas llegadas antes de 2015 desde Bangladesh, Pakistán o Afganistán, asumiendo que sufrieron persecución, pero excluye a los musulmanes.

La polémica norma, tachada por sus detractores como una ley “antimusulmana”, es la última de una serie de medidas impulsadas por Modi, quien dijo que la nueva legislación tiene como objetivo ayudar a los cristianos, sijs e hindúes que han sufrido persecución en tres países con mayoría de población musulmana.

Esos grupos minoritarios, que durante años han estado sin derechos reconocidos en India, tendrán ahora una vía automática para conseguir la nacionalidad india.

Los musulmanes componen el 14% de la población de India y representan la tercera mayor población musulmana del mundo.

Esta ley llega después de que el gobierno decidiera retirar el estatuto de autonomía a la Cachemira india, la región de mayoría musulmana cuyo control se disputa con el vecino Pakistán.