La Unidad de Investigación Financiera (UIF) pidió condenar a 9 años de prisión a Lázaro Báez por el delito de lavado de activos. El organismo anti lavado, querellante en la causa conocida como “La ruta del dinero”, pidió 8 años de prisión para el hijo mayor de Báez, Martín, cinco años para Leandro y Luciana Báez, y cuatro años para Melina Báez.

También pidió condenas de prisión para el abogado Jorge Chueco -siete años-, para Daniel Pérez Gadín -seis años-, para el arrepentido Leonardo Fariña -cuatro años y medio- y para el financista Federico Eláskar -seis años-. Todos ellos fueron acusados como coautores del delito de lavado de al menos 50 millones de dólares entre 2010 y 2013, a través de una estructura bancaria jurídica y societaria, y que realizó operaciones para expatriar y simular la licitud del dinero.

La AFIP también pidió penas para los acusados en este expediente y resta que exponga su alegato la Oficina Anticorrupción (OA). El proceso lo lleva adelante el Tribunal Oral Federal N° 4, integrado por los jueces Néstor Costabel, Gabriela López Iñiguez y Adriana Palliotti.

El alegato de la UIF se extendió durante dos audiencias y, a pesar del cambio de autoridades al frente del organismo -salió Mariano Federici y asumió el abogado Carlos Cruz-, la acusación se mantuvo, así como también los abogados que participan de este proceso oral. El organismo sostuvo que basó su acusación en prueba documental aportada por entidades bancarias y en declaraciones testimoniales.

Al referirse a la responsabilidad de Lázaro Báez, el abogado de la UIF, Gabriel Merola, dijo: “Quedó corroborado que se encontraba en la cúspide de la organización. Y que movió durante al menos tres años unos 50 millones de dólares con cientas de operaciones vinculadas entre sí”. Y agregó: “construyó su fortuna a través de las transferencias del Estado. No se trataba solamente un empresario más, sino de un empresario que administraba enormes cantidades de dinero público.

A diferencia de la AFIP , que pidió hace dos semanas que a Leonardo Fariña no se le apliquen los beneficios de la ley del arrepentido, la UIF subrayó que los dichos de Fariña fueron probados y que, aunque sus dichos no integran la prueba tenida en cuenta por la UIF para acusar, a Fariña se le debe tener por cumplida la ley 27.304.

“Esta querella sostiene que si la información brindada por el imputado colaborador [Fariña] se corroboró y fue útil para la corroboración de la verdad, y dejando fuera cualquier especulación moral o política que trajeron las defensas, se ha corroborado en gran parte lo que él ha dicho y vamos a tener por cumplida la Ley 27.304”

Sin embargo, Merola aclaró: “Hemos nombrado lo menos posible su declaración indagatoria, y en ese sentido sostenemos que más allá de que se haya corroborado buena parte de las versiones queríamos demostrar que existe prueba sólida contundente y directa, constituida con posterioridad a esta declaración y que no es cierto que esta esta causa es un castillo de naipes”

Además, analizó que los hijos de Báez (Martín, Leandro, Luciana y Melina) eran beneficiarios finales de cuentas abiertas y no es “creíble” pensar que tenían “desconocimiento sobre este carácter y lo que implicaba”.

La UIF también pidió penas para los imputados Fabián Rossi, César Fernández, Eduardo Guillermo Castro, Fabián Rossi, Carlos Bustos, Julio Mendoza, Walter Sansot, Martín Andrés Eraso, Juan Alberto De Rasis, Alejandro Ons Costa, Juan Ignacio Pisano Costa, Jorge Cerrota y Eduardo Larrea, y pidió la absolución de Christian Delli Quadri y Santiago Carradori.

El abogado querellante también se refirió al video de lo ocurrido en la ex financiera SGI, conocida como “La Rosadita”, ubicada en el barrio porteño de Puerto Madero, en el que se los podía ver a Martín Báez, a Daniel Pérez Gadiín y a otros acusados contar fajos de dólares en el año 2012. Merola resaltó el “valor probatorio altísimo” del video.

En ese registro fílmico se veían botellas de whisky y habanos. Al respecto la UIF dijo: “A esta querella no le resulta ni un delito ni un problema el hecho de que descorche un whisky o fume un habano. Puede ser algo normal de cómo él [Daniel Pérez Gadín] se maneja en las oficinas y no como un festejo, pero no vemos una similitud demasiado clara entre esto y la imagen del Che Guevara que nos mostraba en una audiencia, teniendo en cuenta que el Che decía que ‘es mejor caminar descalzo, que robando zapatillas'”.