Un oficial de la Unidad de Policía de Prevención Local (UPPL) de La Matanza fue asesinado a balazos por delincuentes que lo asaltaron cuando se retiraba con su mujer, integrante de la misma fuerza, y sus tres hijos, de la casa de una pareja amiga en la localidad bonaerense de Villa Madero, informaron hoy fuentes judiciales y de la fuerza.

El hecho sucedió cerca de las 22.30 de anoche en Paunero 81, casi esquina Boulogne Sur Mer, en dicha localidad del partido de La Matanza, donde la víctima, identificada como Mauricio Ezequiel Miño (39), se encontraba de franco y vestido de civil.

Según las fuentes, el efectivo había ido con su familia a la casa de un matrimonio amigo para conversar sobre la compra de un terreno en la zona de Cañuelas.

Al finalizar el encuentro, y como llovía, Miño fue hasta su auto, un Volkswagen Gol, lo puso en marcha y regresó hasta la puerta de la vivienda a buscar a su mujer, de 35 años, y a sus hijos de 3, 6 y 10, para regresar a su domicilio en Gregorio de Laferrere, también en La Matanza.

En ese momento, el efectivo fue abordado por tres delincuentes con fines de robo que bajaron de un Ford Focus.

Ante esa situación, Miño se identificó como policía, intentó resistirse al robo y forcejeó con los ladrones, quienes efectuaron al menos diez disparos, tres de los cuales lo hirieron.

Luego, los delincuentes se apoderaron de su arma reglamentaria, una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros, y escaparon en el mismo auto en el que habían llegado, dijeron los voceros.

Por su parte, Miño fue trasladado por personal del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) La Matanza al Hospital Balestrini, de Ciudad Evita, adonde llegó muerto a causa de las heridas de bala que había sufrido en la ingle, en una pierna (a la altura del fémur) y el abdomen.

En tanto, la dueña de la casa a la que había concurrido el policía junto a su familia, quien se identificó como Mariana, aseguró esta mañana a la prensa que a Miño “lo mataron como a un perro”.

“Es una pareja de amigos que vino por primera vez a mi casa porque siempre hablábamos por teléfono. Fue todo una desgracia”, expresó la mujer.

Y agregó: “Estábamos reunidos en el comedor tomando unas gaseosas pero llegó la hora de irse y fue ahí cuando el muchacho fue a poner en marcha el auto. Mi marido lo acompañó a la puerta y en ese momento fue sorprendido por los delincuentes que forcejean con él y lo matan”.

“Yo me metí a la pieza con los nenes y la mujer quedó paralizada y no pudo hacer nada. Fue todo muy rápido”, agregó Mariana, quien recordó que uno de los ladrones le dijo “metete adentro o te quemo”.

“Es lamentable la pérdida porque era un buen hombre y trabajador. No se llevaron nada, solo su arma. Él nos salvó de que los delincuentes entren a mi casa”, concluyó la mujer, de 70 años y quien al momento del crimen estaba acompañada de su esposo de 71.

El crimen de Miño es investigado por el fiscal Claudio Fornaro, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios del Departamento Judicial La Matanza, quien dispuso una serie de diligencias, entre ellas, el relevamiento de las cámaras de seguridad privadas y municipales en busca de pistas sobre los asesinos.

“Estamos analizando una gran cantidad de cámaras”, explicó a Télam un vocero de la pesquisa, en la que también interviene el personal de la comisaría de Villa Madero y de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) local.

Actualmente, la víctima prestaba servicios en la UPPL de La Matanza con asiento en la localidad de La Tablada, al igual que su esposa.

Por otra parte, vecinos del barrio dónde asesinaron a Miño anunciaron esta tarde a través de las redes sociales que a las 20 realizarán una marcha en reclamo de justicia en avenida Crovara y General Paz.

Este se trata del segundo homicidio de un policía bonaerense en actividad durante un asalto cometido en el Área Metropolitana en los últimos 12 días, luego de que el 27 de febrero pasado el oficial Emanuel Roque Antúnez (29) fuera asesinado a balazos al tirotearse con delincuentes que quisieron robarle la moto en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Monte Grande.

Esta víctima también prestaba servicios en una UPPL, pero en su caso de la Lomas de Zamora.