España está en la ‘lista negra’ de países cuyos recién llegados deben pasar dos semanas sin pisar la calle, unas medidas que hacen que el Ministerio de Exteriores español recomiende no viajar a Moscú.

Si no quiere ir a la cárcel, no salga de casa. Las autoridades de la ciudad de Moscú amenazan con penas de prisión de hasta cinco años a las personas que violen el autoaislamiento en sus hogares durante dos semanas después de haber llegado desde una serie de países afectados por el brote de coronavirus. España está en esta ‘lista negra’. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de España se ha hecho un llamamiento a los turistas para que cancelen sus viajes a la capital rusa.

Debido a la propagación del coronavirus, el alcalde de Moscú, Serguei Sobyanin, firmó un decreto el 5 de marzo “Sobre la introducción de la alerta máxima”. Este documento obligaba a quedarse en casa a los que llegaron de China, Corea del Sur, Irán, Italia, Francia, Alemania y España. Se considera que son países con “condiciones desfavorables” para el coronavirus, y por eso los recién llegados deben “garantizar su autoaislamiento en el hogar” durante 14 días. El Ayuntamiento avisa que está utilizando cámaras de reconocimiento facial para detectar al confinado que abandone su lugar.

Sólo se permite salir de casa en casos muy puntuales, como sacar al perro si se vive sólo. Y debe hacerse con mascarilla, un bien difícil de conseguir estos días en Moscú por la psicosis colectiva.

La caza al infractor ha aumentado los miedos a la enfermedad. El jefe del Departamento de Salud de Moscú, Alexey Jripun, rechazó que se estén controlando las cámaras de los telefonillos de las casas. Pero recordó que los oficiales de policía “tienen sus recursos” y que también buscarán potenciales infectados con redadas “en lugares de residencia, en lugares de trabajo, en el metro”, según explicó el viernes en una entrevista en la radio Eco de Moscú. La policía puede llamar a la puerta en cualquier momento, y no estar en casa es principio de los problemas. La medida no hace distinciones entre rusos y extranjeros. Jripun fue tajante en su mensaje a los turistas: “Abstenerse de hacer este viaje. En este momento no se debe hacer turismo”.

El Ministerio de Exteriores de España desaconseja viajar a Moscú en estos momentos. “Se recomienda a todos los viajeros que no residan en Moscú, o cuya estancia en esa ciudad no sea claramente superior a dos semanas, que pospongan por el momento sus viajes no imprescindibles teniendo en cuenta que el ayuntamiento de esta ciudad ha decretado la obligatoriedad de seguir un régimen de autoaislamiento domiciliario durante 14 días a los viajeros procedentes de países con especial incidencia de la epidemia del Covid-19, entre ellos España”. El ministerio recuerda que son medidas “cuyo cumplimiento será vigilado, controlado y eventualmente sancionado por estas autoridades sanitarias municipales”.

Hasta ahora, en Rusia han sido registrados 20 casos de coronavirus. El moscovita David Berov, quien fue infectado con un coronavirus después de visitar Italia, fue dado de alta el sábado. Las autoridades están recabando los números de vuelo de todos los que llegan. Uno de los pasajeros que iba en ese mismo avión fue después localizado en la capital rusa y recibió una orden de cuarentena de una semana, pues ya habían transcurrido siete días. A los dos días salió a sacar la basura, pues ya “no había dónde meterla”, según dijo al medio ruso ‘MBD’, que no facilitó su nombre real, pero sí una fotografía tomada por él mismo a los policías que vinieron a verle poco después. Los agentes informaron de que si lo volvía a hacer sería puesto en cuarentena por la fuerza. Un sistema de reconocimiento facial había cotejado su imagen volviendo de tirar la basura con la foto de su pasaporte. Se expone ahora a pagar una multa.

Escapar del confinamiento puede implicar incluso penas de prisión. La pena más grave -cinco años- se da en caso de escapar de la cuarentena doméstica, infectar a alguien y que la persona infectada muera. Si las acciones de la persona enferma sólo condujeron a la infección múltiple de otras personas -sin muertes- afronta una multa de hasta mil euros al cambio actual, trabajo comunitario o un año de privación de libertad.

Estos castigos están previstos en el artículo 236 del Código Penal de la Federación de Rusia sobre violación de las normas sanitarias y epidemiológicas.

La prensa rusa ha publicado el caso de un estudiante de una universidad de Moscú, que regresó de un viaje a Teherán el 3 de marzo. En el aeropuerto se pidió a los pasajeros que rellenaran cuestionarios. Los fotografiaron de frente y de perfil. Después de eso, tomaron análisis de cada uno y prometieron que los resultados se conocerían en seis horas. Al final, se ordenó a todos los pasajeros que permanecieran en cuarentena en casa durante las próximas dos semanas. Pasaron tres días y el estudiante llamó al número de teléfono dado por las autoridades, donde le dijeron que si no le habían llamado, seguramente estaba sano. Pero la cuarentena seguía. Salió a la calle al día siguiente y a los 20 minutos de volver llegó la policía, según el medio RTVi. Como evidencia, le mostraron una foto de él caminando hacia la entrada. Recibió un apercibimiento y una multa de 500 rublos (unos 6 euros al cambio actual). Otro hombre fue apercibido por salir un momento a tirar la basura.

Moscú es la única ciudad de momento que ha puesto en marcha medidas tan restrictivas. El sitio web de Mosgorsdrava (Salud de la Ciudad de Moscú) detalla que el gobierno ruso ha incluido el coronavirus en la lista de enfermedades que representan un peligro para otros, y que “la violación de la ley conlleva responsabilidad”. Existe una resolución del jefe sanitario de la Federación de Rusia con fecha del 2 de marzo, mediante la cual los jefes de las regiones rusas recibieron instrucciones de “introducir medidas restrictivas rápidamente”. En caso de peligro de propagación de enfermedades infecciosas, el derecho a la libertad de circulación puede limitarse de conformidad con la ley.

LEGITIMIDAD DE LAS RESTRICCIONES

Pronto han surgido dudas sobre la legitimidad de estas medidas del municipio. Por ejemplo, cómo va a probar la fiscalía que ha sido una persona en concreto, violando el autoaislamiento, la que ha contagiado con resultado de muerte a otra. “Este punto es muy problemático y es difícil decir cómo sucederá esto en la práctica”, explica a EL MUNDO Alina Chimbireva, experta en medicina lega y directora de Melegal, una consultora que presta servicio en Moscú. “Muy probablemente se usarán testimonios sobre contactos y la existencia de un diagnóstico idéntico establecido en dos personas en contacto, pero por ahora todo parece bastante vago“.

Chimbireva confirma que cualquier persona llegada estos días desde España o desde cualquiera de los países en la ‘lista negra’ del Ayuntamiento de Moscú debe “autoaislarse”, incluso sin recibir “ningún documento especial”. Pero no tiene claro “cómo o quién lo controlará”. El bando del alcalde sólo hablaba de “no ir a trabajar” y “minimizar” la asistencia a lugares concurridos. Pero en sucesivas informaciones del departamento de Salud se han endurecido las condiciones. Rusia ha expulsado a más 80 extranjeros por incumplir las normas de contención del virus. Los castigos no están 100% claros para cada caso y en la ciudad hay ojos por todas partes.