Pedro Cahn, que asesora al Gobierno, dijo que sólo deben usarlo quienes tienen síntomas respiratorios. “Lo mismo los guantes. Uno se siente protegido y se arriesga”, dijo. Sus consejos.

 

El infectólogo Pedro Cahn, uno de los asesores del Gobierno nacional del Comité de Expertos contra la pandemia, reafirmó en diálogo con Cadena 3 que los barbijos “no sirven” para proteger a personas sanas contra el coronavirus.

“No sirven para los que no estamos contagiados. Los únicos que tienen que usarlo son los que tienen síntomas respiratorios como estornudos o tos”, señaló.

Y explicó los motivos: “Si una persona usa un barbijo, en poco tiempo le queda totalmente humedecido por la respiración y las gotitas que sacamos cuando respiramos. Ahí deja de ser protector”.

El especialista, director de la Fundación Huésped, también criticó el uso de guantes en lo cotidiano. Señaló que uno “se siente protegido” y empieza a tocarse la cara, se lava menos las manos, cree que no está en riesgo por esas “protecciones” e incluso se acerca más a la gente.

Con guantes y barbijo uno se siente protegido y empieza a tocarse la cara, se lava menos las manos

Cahn remarcó que ni siquiera el personal de las fuerzas de seguridad debería usar barbijo y que en los hospitales se tienen que utilizar cuando tratan a un paciente con síntomas respiratorios. “Ahí tienen que usar el barbijo quirúrgico o común, el más finito. El N95, que es 50 veces más costoso, se justifica sólo con procedimientos invasivos”, puntualizó.

En ese sentido, recomendó: “Hay que lavarse las manos, no usar guantes. Es lo más importante. El lavado de manos es con agua y jabón. El alcohol en gel no lo reemplaza. Este es sólo para cuando se sale de casa y no hay donde lavarse. Usar en casa el alcohol en gel es un gasto de dinero innecesario y es menos efectivo que el lavado de manos”.

Usar en casa el alcohol en gel es un gasto de dinero innecesario y es menos efectivo

Ropa y zapatillas

El infectólogo aclaró que no hay “evidencia” de que haya que desinfectar las zapatillas. “Salvo que alguien las tome y se pase la suela por la nariz, la boca o los ojos”, graficó. Acerca de la ropa, apuntó que hay que “ponerla a lavar y punto, no demasiado diferente a la vida habitual”.

Finalmente, recordó las prácticas que pueden reducir el impacto de la pandemia: “Hay que toser en el pliegue del codo, no taparse la boca con la mano ni tocarla, al igual que los ojos y la nariz. Ventilar los ambientes en que uno se encuentra y tratar de no estar a menos de un metro y medio o dos en la fila del supermercado o en donde se trabaja”.