Suecia es uno de los países más se había negado a “blindarse ante el coronavirus”. El gobierno no quiso avanzar sobre las libertados individuales en el inicio de la pandemia, pero ahora, con los contagios en progresión geométrica, está a punto de cambiar.

Las escuelas y los restaurantes permanecieron abiertas. Solo se limitaron las reuniones a no más de 50 personas.

Hasta el domingo pasado, el país nórdico tenía 3700 casos de contagios y 110 fallecidos. Pero en solo una semana, las cifras se duplicaron y llegaron a 6830 infectados y 430 muertos.

En las últimas 24 horas murieron 114 personas. Con una población de 10.300.000 personas, la relación de muertos por coronavirus es muy superior a la de sus vecinos nórdicos que sí han adoptado medidas de aislamiento colectivo.

Suecia parece cumplir con lo que se ha repetido en todo el mundo. Una persona tiene un ratio de contagio de 2. Mientras son pocos los infectados, el numero crece lentamente. Pero llega un momento en que se disparan los casos de manera exponencial.

A este punto llegó el país escandinavo. Si en pocos días vuelve a duplicar sus números, pasará a ser, en relación a la población uno de los países más afectados de Europa.

Los médicos piden que se abandone la política del “todo abierto”. Advierten que si no se avanza hacia el aislamiento y la cuarentena, “Suecia puede sufrir una catástrofe”.

El primer ministro Stefan Löfven ya tiene el visto bueno del parlamento para dejar atrás la política basada en la apelación a la responsabilidad de los ciudadanos. El coronavirus se extiende a pesar de los cuidados de los suecos. Es necesario endurecer los controles y aplicar un aislamiento como en otros países.

Todo indica que esta Semana Santa mostrará el golpe de timón en Suecia. El rey Carlos Gustavo llamó a los súbditos a no celebrar reuniones familiares en estos días.

“La Semana Santa es un momento en el que nos gusta viajar y quizá rodearnos de la familia y amigos pero parte de esto no va a ser posible este año. Tenemos que aceptarlo. Hay que pensárselo dos veces, prepararnos para quedarnos en casa”, dijo el rey.