El aislamiento obligatorio alejó a los socios y cada vez se hace más complicado mantener las instalaciones a flote. El vicepresidente de Villa Dora habló sobre la situación económica del club.

Los tradicionales clubes de la ciudad están pasando una situación económica alarmante debido a la pandemia. La cuarentena obligatoria alejó a los socios y cada vez se hace más complicado mantenerlos a flote.

Es el caso, por ejemplo, del club Villa Dora, que se sostiene en gran parte gracias a los bailes, actividad que quedó suspendida y que seguramente sea una de las últimas en retomarse una vez que se levante el aislamiento.

Adrián Ramseyer, vicepresidente de la entidad, explicó que “están atados de pies y manos” ya que actualmente no pueden vender alimentos, ni cobrar la cuota de los socios o alquilar las instalaciones para fiestas privadas.

“Ayer llegó la luz… son 60 mil pesos y no la vamos a pagar porque no podemos. Tenemos cinco empleados de planta que entre lo que hay que pagar de sueldo y aportes se complica. Pagamos el mes de marzo y de ahora en más no sabemos cómo vamos a seguir. Sin recursos no podemos seguir funcionando”, indicó.