La ONU calcula que los insectos ya provocaron la destrucción de 200.000 hectáreas de cultivos en Etiopía.

Una segunda ola de langostas del desierto azota a África oriental y deja a 42 millones de personas en una situación de inseguridad alimentaria, según alertó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Se trata de una plaga de insectos parecidos en forma y tamaño a los saltamontes, considerados como la especie migratoria más destructiva del mundo. Un enjambre de langostas del desierto, extendido por un kilómetro cuadrado, es capaz de comer al día la misma cantidad de alimentos que 35.000 personas.

“Mientras intentamos contener a las langostas del desierto es necesario proteger el sustento de la población afectada, especialmente ahora que a la situación se suma la crisis del coronavirus”, manifestó la representante de la FAO, Fatouma Seid.

Este martes la FAO sumó a Etiopía entre los países afectados. En un trabajo conjunto con el gobierno de este país africano, los cálculos del organismo destacaron que la plaga ya provocó la destrucción de 200.000 hectáreas de cultivos de sorgo y maíz.

La FAO explicó, además, que en Etiopía hay 978.000 personas que necesitan ayuda porque se están quedando sin cultivos para consumir, vender y comprar.

Las langostas del desierto afectaron la región oriental del continente africano desde Tanzania hasta Sudán y Etiopía, pasando por Uganda, Kenia, Sudán del Sur, Sudán y Somalía hasta cruzar el golfo de Adén y llegar a Yemen.

Estos países también atraviesan una crisis humanitaria y alimentaria por conflictos armados y problemas económicos. A esto se suma, además, la pandemia del coronavirus, aunque la región aún se encuentra en la etapa pre-epidémica, en general.

La pandemia ya afectó a 52 de los 54 países del continente africano. Sudáfrica, con 2272 contagios y 27 muertos, es el país más golpeado, seguido por Egipto que registró 2190 infectados y 164 víctimas fatales.

La crisis humanitaria que viven estos países alarmó a expertos de la OMS, ya que si el brote de Covid-19 se expande y se suma a la plaga de langostas, el resultado podría ser muy duro para sus poblaciones.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, pidió a mediados de marzo a los países africanos que “despierten” ante la amenaza que supone el coronavirus y “se preparen para lo peor”.