En plena pulseada política, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció hoy que viaja a Washington para reunirse con el presidente Donald Trump y pedirle cara a cara ayuda para ampliar el número de test de coronavirus y su procesamiento en el estado más golpeado por la pandemia.

Más de 814.500 personas ya se infectaron y casi 44.000 fallecieron por coronavirus en Estados Unidos, el país con peores cifras del mundo por el momento. Pese a que existen varios brotes en el territorio, ninguno es tan grave como el de Nueva York.

Cuomo informó hoy que el estado registró 481 nuevos muertos en las últimas 24 horas y 1.308 nuevas internaciones de pacientes con síntomas moderados o graves. En total, más de 14.800 personas ya han fallecido en Nueva York por esta enfermedad, según la agencia de noticias DPA.

Pese a que Nueva York y otros estados siguen registrando elevadas cifras de nuevos contagios y muertes, el presidente Trump logró instalar, a fuerza de presión, una sensación de urgencia para reabrir la economía del país, estado por estado.

Uno de los requisitos principales que estableció para hacerlo es que cada estado tenga una capacidad robusta de testear a sus habitantes para garantizar que la reapertura de la actividad provocará nuevos brotes de contagio.

Varios estados empezaron a anunciar una flexibilización de las medidas y Trump prometió ayuda para que lo logren. Esta ayuda podría ser aprobada en las próximas horas en el Congreso, si oficialismo y oposición llegan a un acuerdo sobre las condiciones de ejecución de los fondos.

Sin embargo, días tras días Cuomo, un dirigente demócrata, pide más ayuda al gobierno federal para ampliar la capacidad de testeo y Trump le responde que esa es una obligación de los gobiernos de los estados, no de la Casa Blanca.

Tras varios choques públicos, el gobernador neoyorquino y el líder demócrata con más visibilidad en esta crisis, sorprendió al anunciar su visita a la Casa Blanca, la primera desde el inicio de la pandemia.

Hoy Cuomo se mostró más moderado al referirse al presidente y dijo que éste tiene razón porque sostiene que los estados deben hacerse cargo de los testeos, pero explicó que el gobierno federal debe garantizar la llegada de recursos del exterior mientras los gobernadores “preparan sus protocolos de prueba en los estados”.

Por ejemplo, Cuomo calificó de “creativa” la decisión del gobernador de Maryland, Larry Hohan, quien compró miles de tests a Corea del Sur, pese a que Trump sostiene que existen suficientes pruebas para la primera fase de testeo en todo el país.

Al convertirse en el requisito principal para la reapertura de las economías locales, Trump volvió a crear una suerte de competencia entre los estados, esta vez para comprar tests y pruebas médicas.

Esta dinámica complica aún más a los estados más golpeados de la pandemia, como Nueva York, que demandan tener prioridad en el suministro.