Las medidas de seguridad y cómo será el nuevo circuito. Vuelven los torneos de tenis con formato reducidos, adaptados al COVID-19, pero que auguran un escenario de conflicto en un futuro no muy lejano.

Una empresa poco conocida para el gran público y por fuera del tenis profesional encontró el hueco en la pandemia y tiró un passing con el que dejó parados a las asociaciones que manejan el tenis profesional. Universal Tennis (UT) lanzó el UTR Pro Match Series y hará regresar el tenis competitivo y por dinero en los Estados Unidos.

En el mes de mayo y durante tres días, del 8 al 10 (masculino) y del 22 al 24 (femenino), cuatro jugadores profesionales que participan de los circuitos de ATP y WTA, respectivamente, competirán por el premio en formato de Round Robin, en canchas privadas de Palm Beach, en partidos que comenzarán al mediodía y que serán transmitidos por Tennis Channel, quien aparece como socio,

“Estamos tratando de inspirar y apoyar el regreso de todas las competencias de tenis, tanto sea recreativo, junior, universitario o profesional”, comentó a Infobae Mark Leschly, Chairman y CEO de Universal Tennis. Esta empresa trabaja con socios en diferentes países y, basada en esto, es que se lanza a aprovechar las ausencias de las asociaciones que rigen el tenis global: ITF, ATP y WTA. “El mundo ha cambiado y nosotros debemos adaptarnos e innovar”, explicó el ejecutivo para justificar este lanzamiento.

La idea de UT es que este tipo de contiendas, a nivel local, se puedan llevar a cabo en todo el mundo y en todas las categorías, ya sea en torneos o en modo desafío: mano a mano. Estas figuras, que podrían ser incluidas en clasificaciones locales o globales, entrarían rápidamente en conflicto con las asociaciones que rigen el tenis, sus negocios y el de los organizadores actuales.

Sin embargo, Leschly afirma que “la ATP y la WTA son conscientes y conocen estos eventos que no están asociados con giras profesionales y, como tales, no están respaldados ni sancionados por ellos. Pero nuestros torneos apoyan a los jugadores ATP y WTA, en un momento en que no han podido trabajar. Los jugadores son contratistas independientes y libres de jugar eventos que no entren en conflicto con las reglas y regulaciones de las asociaciones”.

Justamente, por ser tenistas profesionales, la Tennis Integrity Unit (TIU), que ha ejercido un control permanente sobre los arreglos de partidos y las apuestas, sacó un comunicado en el que manifiesta que cualquier tenista profesional es alcanzado por el reglamento anticorrupción, sin importar si los partidos son parte de un certamen o circuito no reconocido o autorizado, poniéndolos en conocimiento de que estarán siendo observados.

“No estamos compitiendo ni planeamos socavar las clasificaciones de la ATP ni de la WTA -especificó Leschly-. Ambos se basan en puntos por ronda y en una acumulación de puntos durante un período de 12 meses. UTR es una medida diferente.” Pero le quedó suelta tanto la consideración sobre la Federación Internacional como las federaciones locales. “Nosotros utilizamos, para la clasificación de jugadores, una métrica cara a cara, en donde lo que importa es con quién jugaste y el puntaje. Eso da una apreciación de qué tan bien estás compitiendo”, explaya el CEO, en lo que podría ser una nueva modalidad de ranking. Para algunos, esto podría brindar más oportunidades de proyectarse a jugadores que tienen menos posibilidades económicas de competencia internacional, algo que podría ser adoptado por ITF o bien como a un rival.

En la primera fecha de torneos competirán cuatro jugadores que viven en Estados Unidos, “porque con las restricciones en los viajes y en las reuniones de grupos grandes, el tenis tiene, fundamentalmente, cambiado en el futuro previsible”, comentó el ejecutivo. Por eso es que los partidos se jugarán a modo de competencia local, sin público, sin los clásicos ballkids y sin jueces de línea, sólo ingresarán a la cancha el umpire y los dos jugadores, quienes llevarán sus propias toallas y bebidas, como así también los tubos de pelotas necesarias para disputar el match.

Acerca de esta modalidad, Diego Moyano, ex tenista argentino que vive en Miami y es actual entrenador del sudafricano Kevin Anderson (finalista de Wimbledon y del US Open) y fue formador de varios de los tenistas que competirán en esta etapa, dijo que cree que “éste es el formato con el que va a regresar la competencia, a nivel local. El tenis se juega en todo el mundo, pero va a depender de que las compañías aéreas comiencen a funcionar y de que sepamos cuáles serán los requerimientos para realizar esos viajes”.

La prueba inicial estará a cargo del italiano Matteo Berrettini (N°8 de ATP y N°12 en UTR) y los estadounidenses Reilly Opelka (N°39 y N°25), Tennys Sandgren (N°55 y N°53) y Tommy Paul (N°57 y N°58). En tanto que las mujeres tendrán que esperar hasta el 22 de mayo para comenzar su torneo. Las estadounidenses Alison Riske (WTA N°19 y UTR N°14), Amanda Anisimova (N°28 y N°33) y Danielle Collins (N°51 y N°28), junto a la australiana Ajla Tomljanović (N°56 y N°68) serán las encargadas de mostrar al mundo, también, cómo se aplican los protocolos de seguridad. Cada una mantendrá la distancia social en todo momento y estará sentada a una distancia no inferior a los 150 centímetros, a cada lado de la silla del umpire. Del mismo modo que los varones, ellas deberán recoger las pelotas que queden dispersas en la cancha, como también manipular sus propias toallas y no irán acompañadas por su cuerpo técnico ni al ingresar ni salir de la cancha.

“Creemos que la nueva normalidad requerirá partido a nivel local, de 1 contra 1 y con grupos pequeños de asistentes, quienes mantendrán la distancia social. Así irán surgiendo torneos a nivel mundial, para que los profesionales compitan localmente, en entornos seguros y apropiados, siguiendo las pautas locales”, culminó Mark Leschly.

Por las características de competencia, el tenis es uno de los deportes que podría volver con mayor velocidad que otros, así lo entendió Universal Tennis, que tuvo la habilidad de aprovechar la quietud de las asociaciones. En época de crisis, lo que abundan son oportunidades