El niño de 4 años tuvo su entrada triunfal ayer en Santo Domingo, tras haber luchado y superado un cáncer de aparato digestivo que lo mantuvo mucho tiempo fuera de su casa.

Luca Taborda, de 4 años, nunca imaginó tener que protagonizar a tan corta edad una historia que lo tuviera como héroe. Es que en tiempos de juegos, amigos y dibujos animados jamás pensó en que la vida le iba a poner tan dura prueba, como la de enfrentar un cáncer.

Es lo que debió hacer desde hace un año, cuando su madre se dio cuenta que algo en su salud no andaba bien y recibió la peor noticia, un tumor maligno había hecho centro en su estómago.

En ese momento, debieron dejar la apacible realidad de Santo Domingo, una localidad ubicada en el corazón del departamento Las Colonias, a unos 90 kilómetro de la ciudad capital de la Provincia de Santa Fe.

Vanesa Farías debió iniciar un largo peregrinar que terminó en el Hospital “Prof. Dr. Juan Garrahan” de la ciudad de Buenos Aires, donde Luca inició su tratamiento contra la enfermedad.

En el medio, Vanesa abandonó su pequeño emprendimiento gastronómico, que le permitía el ingreso económico para solventar a su familia, y se quedó en la capital argentina para afrontar lo que venía.

Tras 11 meses de ardua lucha, incluso contra aquellos pesimistas que le otorgaban escasas chances de ganarle al destino, el pequeño Luca pudo doblegar a la enfermedad, y revertir su cuadro de salud.

En el medio quedaron importantes pérdidas familiares, ya que su padre (murió antes) y su abuela, quien falleció mientras Vanesa y Luca daban la pelea más importante de su vida, le pusieron mayor dramatismo a la situación.

La presidenta comunal, Patricia Arber, dijo que ayer fue un día pleno de emociones y destacó la solidadaridad de todo el pueblo y la región con la familia afectada.

Este pasado jueves, el niño retornó a su pueblo a bordo de una ambulancia, pero lo hizo en medio de un particular recepción que incluyó globos, banderas de apoyo, caravana de vehículos y la alegría de los vecinos que salieron a sus veredas para expresar su emoción, y saludar al pequeño héroe y su madre, quienes no se rindieron ante el duro destino.

Dentro de la ambulancia, Luca sonreía y escribía una tempranera página de su vida, la que dirá “no te rindas, da batalla hasta al peor enemigo”.